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Historia de Teruel

La estraña singularidad del suceso, el respeto imponente del
lugarsagrado, el pavoroso aparato funeral, y la melancólica
gravedad de todoslos semblantes, dejaron absortos a cuantos se
hallaban en el templo:Azagra, esposo de Isabel, procuró
entonces quitar de esta toda sospechay refirió en voz alta el
trágico suceso de su casa en la nocheprecedente.
Todos quedaron perplejos, y nadie se atrevía a proponer la
resoluciónque debía adoptarse, hasta que un viejo, pariente de
Marcilla, de muchaautoridad y cuyas razones pasaban por
oráculo, sacó al concurso de laduda. «Supuesto, dijo, que es
verdad cierta que Isabel y Diego, desdeniños se tuvieron
entrañable amor, y que en su ausencia larga han pasadolos dos
una pena y un tormento, y que juntos ambos han padecido
ungénero de muerte; y supuesto también que se ligaron los dos
con palabray juramento de esposos, primero que Azagra, será
razón que se entierrenlos dos juntos en un sepulcro.»
Oído este parecer, mereció la aprobación de los padres de
Isabel y de D.Diego, del Justicia y Regimiento: Azagra
consintió también en ello, ycolocaron juntos en un sepulcro de
alabastro a los dos Amantes,honrando su fidelidad con muchos
epitafios.
Esto sucedió en el año 1217, siendo juez de Teruel D.
Domingo Celada:este y algunos eclesiásticos y vecinos de la
parroquia de S. Pedro,dejaron por escrito consignado el hecho
para memoria de la posteridad.
Capítulo VIII.
Los esqueletos de los Amantes de
Teruel.
 
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