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Genio y Figura

Su magnanimidad y su desprendimiento eran tales que siempre los ingresosresultaban para
ella muy inferiores a los gastos y el auge de su fortunadistaba muchísimo de corresponder a sus
triunfos.
Los janotas que frecuentaban más a Rafaela, aseguraban que era todaella corazón. De aquí
que sus negocios económicos fuesen de mal en peoren Lisboa, donde llegó a tener mil desazones
y apuros.
En ellos la socorrió generosamente cierto caballero principal,entusiasta del arte y de la
belleza, pero no bastante rico para ser muydadivoso. Rafaela además tenía estrecha conciencia, y
aunque parezcainverosímil en mujeres de su clase, no exigía ni pedía y hasta rehusabalas dádivas
de sus buenos amigos cuando pensaba que eran superiores asus medios y recursos.
En esta situación, el caballero que tanto se interesaba por ella, formóun proyecto algo
aventurado, pero que daba esperanzas de buen éxito.
En su sentir, la hermosura corporal no era el único mérito de lamuchacha. Aunque poco o
nada cultivado, poseía además gran talentoartístico, que aquel su protector tal vez exageraba
deslumbrado por elcariño. Como quiera que fuese, él imaginaba que Rafaela tenía una vozdulce
y simpática; que cantaba lindamente canciones andaluzas y quebailaba el fandango, el vito y el
jaleo de Jerez por estilo admirable.No había aprendido ni la música ni la danza, pero la misma
carencia dearte y de estudio prestaba a su baile y a su canto cierta originalidadespontánea, llena
de singular hechizo.
¿Porqué no había de ir Rafaela a un país remoto y presentarse allí nocomo aventurera sino
como artista?
El protector decidió, pues, que Rafaela fuese a Río de Janeiro a cantary a bailar.
Los brasileños son muy aficionados a la música, y asimismo muy músicos.Sus modinhas y sus
londums merecen la fama de que gozan, por loinspirados y graciosos, prestándoles singular
carácter el elemento ofondo que en ellos se nota de la música de los negros. Grande es
miignorancia del arte musical y temo incurrir en error; pero valiéndome deuna comparación, he
de decir lo que me parece.
Figurémonos que hay en una pipa una solera de vino generoso, muyexquisito y rancio; que se
reparte la solera entre tres vinicultores, yque cada uno de ellos aliña su vino y le da valor con el
vino exquisitoque en su parte de la solera le ha tocado. Los tres vinos tendrándistintas
cualidades, pero habrá en los tres algo de común y deidéntico, precisamente en lo de más valer y
en lo más sustancioso. Asíencuentro yo que en las guajiras y en otros cantares y músicas de
laisla de Cuba, en los de los minstrels de los Estados Unidos y en loscantos y bailes populares
del Brasil, hay un fondo idéntico que les dasingular carácter, y que proviene de la inspiración
musical de la razacamítica.
Si Rafaela iba al Brasil y cantaba y bailaba allí con originalidad demuy distinto género, ya que
el elemento o fondo primitivo de suscanciones o era indígena de nuestra Península o provenía
acaso de Arabiao del Indostán por medio de los gitanos, Rafaela, sin duda, iba a
pasmaragradablemente a los brasileños por la exótica extrañeza de sus cantos yde sus bailes.
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