Not a member?     Existing members login below:
Holidays Offer
 

Genio y Figura

novelas que he leído,yo no tendría de él ni noticia ni presentimiento. En mi alma ha
habidopredilección no pocas veces. Tú, por ejemplo, y no quiero lisonjearte,has sido uno de mis
predilectos. Lo que no ha habido en mi alma ha sidoel amor perfectísimo de que nos habla la
poesía. Mi alma ha tenido suspredilectos. Nunca ha llegado a tener al amado: al único, al
verdadero ylegítimo esposo; al que exclusivamente y para siempre se rinde lavoluntad y se
entrega y se abandona la vida. Sin él no se concibe goce.Las aspiraciones todas del espíritu, la fe
en el mérito y excelencia deun ser extraño, el ansia de inefables placeres, todo, según dicen,
sepone y se busca en el amado, el cual sólo podría tener rival en Dios, silográsemos mortificar y
aniquilar nuestro cuerpo y convertirnos enespíritu puro. Para la mujer amante no tiene, pues, ni
puede tener en latierra, rival el amado. Yo no había llegado ni me consideraba capaz dellegar a
tan gentil idolatría. Sólo he entrevisto y columbrado así lacapacidad de sentirla como el hechizo
que debe de haber en ella, desdeque fui de Juan Maury. Pero él, bondadoso, agradecido, con
notableafecto hacia mí, porque yo no puedo ni quiero quejarme de su tibieza nide su egoísmo,
siempre me consideró como a una buena mujer, aunque hartoligera, y ese amor verdadero, ese
apretado lazo de unión completa eindisoluble entre dos corazones humanos, jamás imaginó que
pudieraenlazar su corazón con el mío. Yo entiendo que esto no llega aconseguirse jamás con
súplicas y excitaciones de una parte. En ambas,para que prevalezca, ha de nacer de un modo
espontáneo. Además, yo soyorgullosa y detesto la ficción y la mentira, aunque la piedad
lasmotive. De aquí que al amor ideal, al amor exclusivo y único, que iba abrotar en mi alma, por
primera vez y como flor tardía, le corté yo lasalas antes de que remontase el vuelo. Juan Maury
se ha ido. Yo no lecensuro. Ha hecho bien. Ni él podía darme ni yo podía exigirle amorconstante
y para siempre. Deploro el amor ahogado antes de nacer, mas noel que ya vivía y ha muerto.
Hasta en mi propia alma había obstáculosinvencibles contra el nacimiento del amor, obstáculos
que hubierancombatido contra él para darle muerte apenas nacido. La amistad que meinspira
Joaquín Figueredo, mi gratitud hacia él, la estimación que letengo, al ver en él un conjunto de
nobles prendas, oculto y sepultadoantes bajo las ruines condiciones de su sórdida existencia
primera, yque yo he descubierto después, así para mí como para la generalidad delos hombres,
todo esto no ha podido vencer la inclinación viciosa de minaturaleza, la vehemencia de mis
pasiones y la licencia y el desenfrenoen que me he criado. Inútiles han sido mis propósitos de
serle fiel;pero, me parece que no puede haber fuerza en el mundo que me impulse aserle
inconstante, a abandonarle, a causarle inmenso dolor dejándole vercon claridad mi desvío,
siendo con él cruelmente ingrata. Tengo porcierto que si mi amor hubiera nacido y se hubiera
manifestado con lamayor vehemencia y si Juan Maury hubiera participado de él por
completo,todavía hubiera yo preferido morir a dejar solo a Joaquín Figueredo, sinlos cuidados y
la ternura que hoy más que nunca necesita y que yo lededico. Por esta consideración, casi me
alegro de que Juan Maury me hayadejado y se haya ido muy lejos. Más vale que amor no nazca
que no quemuera en terrible lucha con una obligación que juzgo sagrada. Acasohalles tú harto
alambicado y sutil lo que estoy diciendo, pero digo loque siento aunque te parezca inverosímil.
Hoy, perdido para mí JuanMaury y demostrada mi imposibilidad de amor, queda cual único fin
de mivida el propósito de hacer feliz a Figueredo, de mirar por su salud ybienestar, de endulzar y
de prolongar su vida hasta donde sea posible,y, si le sobrevivo, de cerrar piadosamente sus ojos y
de llorar sumuerte.
El Vizconde oyó con placer este en su sentir bello discurso, y le oyótambién con asombro,
porque apenas había hablado íntimamente con Rafaeladesde que, en la aurora de la vida de ella y
de él, tuvieron ambosfrecuentes y encantadores coloquios en el famoso figón de Lisboa,llamado
Retiro de Camoens.
Remove