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Filosofía Fundamental, Tomo III

de entender, concebimostambien aquellas ideas primitivas como elementos indispensables para
queel acto intelectual pueda realizarse. La existencia misma, y hasta laposibilidad del mundo
sensible, son indiferentes á la existencia ycombinacion de dichos elementos: ellos existirian en
un mundo deinteligencias puras, aun cuando el universo sensible no fuera mas queilusion ó una
absurda quimera.
Por el contrario, tomad las ideas geométricas y hacedlas salir de laesfera sensible: todo cuanto
sobre ellas fundareis serán palabras que nosignifican nada. Las ideas de substancia, de causa, de
relacion y otrassemejantes, no brotan de las ideas geométricas: cuando nos fijamos enestas solas,
tenemos delante un campo inmenso donde la vista se dilatapor espacios sin fin; pero donde
reinan el frio y el silencio de lamuerte. Los seres, la vida, el movimiento que en este campo
ospropongais introducir, es necesario traerlos de otra parte; es necesarioemplear otras ideas,
combinarlas, para que de su combinacion surjan lavida, la actividad, el movimiento, para que en
las ideas geométricas sevea algo mas que ese fondo inmóvil, inerte, vacío, cual concebimos
lasregiones del espacio mas allá de los confines del mundo.
[35.] Las ideas geométricas propiamente dichas, {33}en cuanto se distinguende las
representaciones sensibles, no son simples, pues encierran pornecesidad las de relacion y
número. No se da un paso en geometría sincomparar; y esta comparacion se hace casi siempre
interviniendo la ideade número. De donde resulta que las ideas geométricas, en apariencia
tandiferentes de las puramente aritméticas, son idénticas con ellas, encuanto á su forma, ó bien
en cuanto á su carácter ideal puro; y solo sedistinguen de las mismas en que se refieren á una
materia determinada,cual es la extension, tal como se ofrece en la representacion sensible.Luego
la inferioridad de las ideas geométricas que he consignadoanteriormente (31), solo se refiere á su
materia, ó sea á lasrepresentaciones sensibles, que presupone como un elementoindispensable.
[36.] Inferiré de esta doctrina otra consecuencia notable, y es launidad del entendimiento puro, y
su distincion de las facultadessensitivas. En efecto: por lo mismo que aun con respecto á los
objetossensibles, empleamos ideas que nos sirven tambien para otros nosensibles, con solas las
diferencias que consigo trae la diversidad dela materia percibida, se deduce que mas arriba de las
facultadessensitivas hay otra superior, con una actividad propia, con elementosdistintos de las
representaciones sensibles, centro donde se reunentodas las percepciones intelectuales, y donde
reside esa fuerzaintrínseca, que si bien es excitada por las impresiones sensibles,
se{34}desenvuelve tambien por sí propia, apoderándose de aquellas impresionesy convirtiéndolas
por decirlo así en propia sustancia, por medio de unaasimilacion misteriosa.
[37.] Y aquí repetiré lo que ya hice notar en otra parte, sobre elprofundo sentido ideológico que
encerraba la doctrina del entendimientoagente de los aristotélicos, que ha sido ridiculizada, por
no habersido comprendida. Pero dejemos este punto y pasemos á analizar con
muchodetenimiento las ideas geométricas, para ver si nos será posible divisaralgun rayo de luz
en esa profundidad tenebrosa que envuelve lanaturaleza y orígen de nuestras ideas.
CAPÍTULO VI.
 
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