Este resultado conduce á una consecuencia evidente y es, que la
simple
sensacion no tiene una relacion necesaria con el objeto externo; puesella puede existir, y existe en
efecto muchas veces, sin objeto real.
Esta correspondencia entre lo interno y lo externo es de la incumbenciadel juicio que acompaña á la
sensacion, nó de la sensacion misma.
Si los brutos objetivan las sensaciones, como es muy probable, elinstinto suplirá en ellos el juicio; ó se
hallarán en el mismo caso queel hombre antes del uso de las facultades intelectuales.
La sensacion pues, considerada en sí, no atestigua: es un hecho que pasaen nuestra alma: si efectivamente
ha habido accion de un objeto externosobre nuestros órganos, y si este objeto es tal como parece, no le
tocael discernirlo á ella que es una afeccion de nuestro ser, un hechosimple, nada mas.
[2.] Figurémonos un animal reducido al solo sentido del tacto, y auneste, nó desarrollado como en nosotros,
sino circunscrito á pocas ygroseras afecciones, como las de caliente ó frio, húmedo ó seco, ycomparémosle
con la sensibilidad humana: ¡qué inmensa distancia! lasensibilidad en dicho animal, está en los confines de
lo insensible; yen el hombre se acerca ya á la region de la inteligencia; surepresentacion sensible, es tan
extensa y variada, que reproduce en lointerior todo un mundo, y podria reproducir otros infinitos.
Nosotrosnos hallamos en el grado mas alto de la escala, al menos en lo sujeto ánuestra observacion: ¿quién
es capaz de señalar el mas elevado posible?
[3.] Por desplegada ó perfecta que se suponga la sensibilidad, distamucho de la inteligencia, y permanece
siempre separada de la misma, comode una facultad de especie diferente. Por cuya razon, aun
cuandosupongamos que las facultades sensitivas sean capaces de unaperfectibilidad indefinida, no se
infiere de esto que pudiesen elevarsejamás á la esfera de la inteligencia propiamente dicha.
Estaperfectibilidad seria en un órden diverso, que nunca podria confundirsecon el de los seres intelectuales.
Si suponemos que un color seperfecciona hasta lo infinito, jamás llegará á ser un sonido, ó un saboró un
olor, y vice-versa; ¿por qué? porque la perfectibilidad estácircunscrita al órden respectivo; de la propia
suerte, y con mas razon,por mas que la facultad sensitiva se perfeccionase, jamás llegaria á serinteligencia.
Esta observacion es importante para prevenir uno de los errores masfunestos de nuestra época, que consiste
en mirar el universo, como elresultado de una fuerza misteriosa, que desplegándose con un
movimientoespontáneo, pero necesario y continuo, va engendrando los seres yelevando sucesivamente las
especies con una perenne transformacion. Así,la mayor perfeccion del organismo vegetal produciria las
facultadesanimales; estas, perfeccionándose, se convertirian en sensitivas; y ámedida que irian progresando
en el órden de las sensaciones, seacercarian á la region de la inteligencia, que al fin podrian alcanzar.Con
este sistema tiene no poca analogía el que hace del pensamiento unasensacion transformada: con él queda
borrada la línea divisoria entrelos seres inteligentes y los no inteligentes; las sensaciones de laostra podrian
irse perfeccionando hasta convertirse en una inteligenciasuperior á la de Bossuet ó Leibnitz; el desarrollo
de las facultades delhombre estatua, seria un emblema del desarrollo del universo.
[4.] Ya se ha podido notar que al presente hablo de la facultadsensitiva en sí misma, prescindiendo de
sus relaciones con los objetosexternos: y por lo mismo comprendo en la palabra
sensacion
, todas lasafecciones de los sentidos, ya sean actualmente producidas, yarecordadas, ya imaginadas, es
decir todas las afecciones, en toda laextension de la escala, desde que hay conciencia directa de las
mismas,ó están presentes al ser que las experimenta, hasta que se llega allímite en que comienza la
inteligencia propiamente dicha.
No es posible tirar aquí la línea divisoria entre lo sensible y lointeligente; esto exige extensas y profundas
consideraciones sobre lasensacion comparada con la idea; lo que no corresponde á este lugar:pero bueno
será haber señalado la existencia de esta línea para que nohaya confusion en una materia delicadísima, y en
la que no se yerra sinconsecuencias trascendentales.
[5.] ¿En qué consiste la sensacion? ¿cuál es su naturaleza íntima? Solosabemos que es una modificacion de
nuestro ser, y nos es imposibleexplicarla. Todas las palabras no bastan para dar idea de una sensacioná
quien no la experimenta; el ciego de nacimiento estaria oyendo cuantohan dicho y escrito los filósofos
sobre la luz y los colores, sin poderimaginarse lo que son los colores y la luz.
En esto no cabe otra enseñanza que la experiencia; de suerte que sisuponemos un hombre con una
alteracion de sentido tal que lo verde leparezca constantemente amarillo, y lo amarillo verde, no saldrá