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Filipinas Dentro de Cien Años (Estudio Político-Social)

¿Continuarán las Islas Filipinas como coloniaespañola, y, en este caso, qué clase de
colonia?¿Llegarán á ser provincias españolascon ó sin autonomía? Y para llegar á esteestado,
¿qué clase de sacrificios tendrá quehacer?
¿Se separarán tal vez de la Madre patria paravivir independientes, para caer en manos de otras
naciones ópara aliarse con otras potencias vecinas?
Es imposible contestar á estas preguntas, pues átodas se puede responder con un y un no,según
el tiempo que se quiera marcar. Si no hay un estadoeterno en la naturaleza, ¡cuánto menos lo
debe dehaber en la vida de los pueblos, seres dotados de movilidad ymovimiento! Así es que
para responder á estaspreguntas es necesario fijar un espacio ilimitado de tiempo, y conarreglo á
él tratar de prever los futurosacontecimientos.
La Solidaridad; núm. 16: Barcelona, 30 septiembre1889.
II
¿Qué será de las Filipinas dentro de unsiglo?
¿Continuarán como colonia española?
Si esta pregunta se hubiera hecho tres siglos atrás,cuando, á la muerte de Legazpi, los malayos
filipinosempezaron poco á poco á desengañarse, yencontrando pesado el yugo intentaron
vanamente sacudirlo, sin dudaalguna que la respuesta hubiera sido fácil. Para unespíritu
entusiasta de las libertades de su patria, para unode aquellos indomables Kagayanes que
alimentaban en sí elespíritu de los Magalats, para los descendientes de losheroicos Gat Pulintang
y Gat Salakab de la provincia de Batangas,la independencia era segura, era solamente una
cuestión deentenderse y de tentar un decidido esfuerzo. Empero, para el que,desengañado á
fuerza de tristes experiencias,veía en todas partes desconcierto y desorden, apatíay
embrutecimiento en las clases inferiores, desaliento ydesunión en las elevadas, sólo se
presentaba unarespuesta y era: tender las manos á las cadenas, bajar elcuello para someterlo al
yugo y aceptar el porvenir con laresignación de un enfermo que ve caer las hojas y presienteun
largo invierno, entre cuyas nieves entrevé los bordes desu fosa. Entonces el desconcierto era la
razón delpesimismo; pasaron tres siglos, el cuello fuéseacostumbrando al yugo, y cada nueva
generación, procreadaentre las cadenas, se adaptó cada vez mejor al nuevo estadode las cosas.
Ahora bien; ¿encuéntranse las Filipinas en lasmismas circunstancias de hace tres siglos?
Para los liberales Españoles el estado moral del pueblocontinúa siendo el mismo, es decir, que
los Indios filipinosno han adelantado; para los frailes y sus secuaces, el pueblo hasido redimido
de su salvajismo, esto es, ha progresado; para muchosFilipinos, la moral, el espíritu y las
costumbres handecaído, como decaen todas las buenas cualidades de unpueblo que cae en la
esclavitud, esto es, ha retrocedido.
 
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