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Filipinas Dentro de Cien Años (Estudio Político-Social)

III.
Las Filipinas, si han de continuar bajo el dominio deEspaña, tienen por fuerza que tranformarse
en sentidopolítico, por exigirlo así la marcha de su historia ylas necesidades de sus habitantes.
Esto lo demostramos en elartículo anterior.
Esta transformación, dijimos también, ha de serviolenta y fatal, si parte de las esferas del
pueblo;pacífica y fecunda en resultados, si de las clasessuperiores.
Algunos gobernantes han adivinado esta verdad, y llevados de supatriotismo, tratan de plantear
reformas que necesitamos paraprevenir los acontecimientos. Hasta el presente, no
obstantecuantas se han dictado, han producido escasos resultados, tantopara el Gobierno como
para el país, llegando ádañar en algunas ocasiones hasta aquellas que sóloprometían un éxito
feliz. Y es que se edifica sobreterreno sin consistencia.
Dijimos, y lo repetiremos una vez más, y lo repetiremossiempre: todas las reformas que tienen
un carácterpaliativo son, no solamente inútiles, sino hastaperjudiciales, cuando el Gobierno se
encuentra enfrente de malesque hay que remediar radicalmente. Y si nosotros noestuviéramos
convencidos de la honradez y rectitud deciertos gobernantes, estaríamos tentados de decir que
todasesas reformas parciales eran sólo emplastos y pomadas de unmédico que, no sabiendo curar
un cáncer, ó noatreviéndose á hacer la extirpación, quiere deesa manera distraer los
padecimientos del enfermo, ócontemporizar con la pusilanimidad de los timidos éignorantes.
Todas las reformas de nuestros ministros liberales fueron, eran,son y serán buenas ... si se
llevasen á cabo.
Cuando pensamos en ellas, se nos viene á la memoria elrégimen dietético de Sancho Panza en
laÍnsula Barataria. Sentábase ante una suntuosay bien servida mesa «llena de frutas y mucha
diversidad deplatos de diversos manjares»; pero entre la boca del infelizy cada plato interponía
su varilla el médico PedroRezio, diciendo: absit!, y retiraban el manjar,dejándole á Sancho más
hambriento que nunca.Verdad es que el despótico Pedro Rezio daba razones que noparece sino
que Cervantes las escribió para los Gobiernos deUltramar:—«No se ha de comer, señor
Gobernador,sino como es uso y costumbre en las otras ínsulas donde haygobernadores»,
etcétera—encontrandoinconvenientes en todos los platos, unos por calientes, otros porhúmedos,
etcétera, enteramente como nuestros PedrosRezios de allende y aquende los mares. ¡Maldito el
bien quele hacía á Sancho el arte de su cocinero!
En el caso de nuestro país, las reformas hacen el papelde los manjares; Filipinas el de Sancho, y
el del médicocharlatán lo desempeñan muchas personas, interesadasen que no se toque á los
platos, para aprovecharse de ellostal vez.
Resulta que el pacienzudo Sancho, ó Filipinas, echa demenos su libertad, renegando de todos los
gobiernos, y acaba porrebelarse contra su pretendido médico.
De igual manera, mientras Filipinas no tenga prensa libre, notenga voz en las Cámaras para
hacer saber al Gobierno yá la Nación si se cumplen ó no debidamente susdecretos, si aprovechan
 
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