Su escudo de armas tiene,20
Hecho de piedra.
La del otro la vista
No era tan grande;
Mas dentro no faltaba{40}
Donde alojarse;25
Como que había
Piezas de muy buen temple,
Claras y limpias.
Pero el otro palacio
Del frontispicio30
Era, además de estrecho,
Obscuro y frío:
Mucha portada,
Y por dentro desvanes
A teja vana.35
El que allí pasó un día
Mal hospedado,
Contaba al compañero
El fuerte chasco;
Pero él le dijo:40
"Otros chascos como ése
Dan muchos libros."
FÁBULA XLI
El Té y la Salvia
(Algunos sólo aprecian la literatura extranjera, y notienen la menor noticia de la de su nación.)
El Té, viniendo del imperio chino,
Se encontró con la Salvia en el camino.
Ella le dijo: "¿Adónde vas, compadre?"
—"A Europa voy, comadre,
Donde sé que me compran a buen precio."5
—"Yo (respondió la Salvia) voy a China,
Que allá con sumo aprecio
Me reciben por gusto y medicina.[4] En Europa me tratan de salvaje,
Y jamás he podido hacer fortuna."10
—"Anda con Dios. No perderás el viaje,
Pues no hay nación alguna{41}
Que a todo lo extranjero
No dé con gusto aplausos y dinero."