Sé mi oficio,
Y en servicio
De mi dueño
Tengo empeño
De lucir mi habilidad."40
Conque algunos escritores
Ardillas también serán
Si en obras frívolas gastan
Todo el calor natural.
FÁBULA XXXII
El Galán y la Dama
(Cuando un autor ha llegado a ser famoso, todo se leaplaude.)
Cierto Galán a quien París aclama
Petimetre del gusto más extraño,
Que cuarenta vestidos muda al año,
Y el oro y plata sin temor derrama,{32}
Celebrando los días de su dama,5
Unas hebillas estrenó de estaño,
Sólo para probar con este engaño
Lo seguro que estaba de su fama.
"¡Bella plata! ¡qué brillo tan hermoso!
(Dijo la dama): ¡viva el gusto y numen10
Del Petimetre, en todo primoroso!"
Y ahora digo yo: llene un volumen
De disparates un autor famoso,
Y si no le alabaren, que me emplumen.
FÁBULA XXXIII
El Avestruz, el Dromedario y la Zorra
(También en la literatura suele dominar el espíritu depaisanaje.)
Para pasar el tiempo congregada
Una tertulia de animales varios
(Que también entre brutos hay tertulias),
Mil especies en ella se tocaron.
Hablóse allí de las diversas prendas5