—"¿Qué? ¿Podencos dices?
Sí, como mi abuelo.
Galgos y muy galgos,
Bien vistos los tengo."20
—"Son podencos: vaya,
Que no entiendes de eso."
—"Son galgos te digo."
—"Digo que podencos."
En esta disputa,25
Llegando los perros,{14}
Pillan descuidados
A mis dos Conejos.
Los que por cuestiones
De poco momento30
Dejan lo que importa,
Llévense este ejemplo.
(No falta quien quiera pasar por autor original, cuandono hace más que repetir con corta
diferencia lo queotros muchos han dicho.)
Más allá de las islas Filipinas
Hay una, que ni sé cómo se llama,
Ni me importa saberlo, donde es fama
Que jamás hubo casta de gallinas,
Hasta que allá un viajero5
Llevó por accidente un gallinero.
Al fin tal fué la cría, que ya el plato
Más común y barato
Era de huevos frescos; pero todos
Los pasaban por agua (que el viajante10
No enseñó a componerlos de otros modos).
Luego de aquella tierra un habitante
Introdujo el comerlos estrellados.
¡Oh qué elogios se oyeron a porfía
De su rara y fecunda fantasía!15
Otro discurre hacerlos escalfados...
¡Pensamiento feliz! Otro, rellenos...
¡Ahora sí que están los huevos buenos!
Uno después inventa la tortilla,
Y todos claman ya: "¡Qué maravilla!"20