Not a member?     Existing members login below:

Espasmo

quedaba ninguna otra energía para ningún otroobjeto. La
esperanza florecía en la sombra, ocultamente. Las palabras nola
expresaban porque ella no lo necesitaba: debía, por el
contrario,permanecer sigilosamente guardada. Su vitalidad era
tan frágil, que nohabría resistido al menor choque. Entregada a
sí misma, se sosteníanaturalmente, poco a poco; se alimentaba
de todo y era el alimento detodo...
Roberto Vérod se detuvo de pronto, estremeciéndose.
Estaba delante de San Luis. Las ventanas de la iglesia,
iluminadas porla luz interior, se dibujaban en las paredes: las
lámparas velaban.
Vérod se desplomó junto a la verja.
¡La víspera había oído su voz! ¡La víspera le había abierto su
corazón!¡La víspera ella había permitido que le besara la mano!
Y después... ¡muerta, asesinada! ¡Y el juez no creía en el
delito! ¿Y élestaba vivo?
IV
HISTORIA DE UNA ALMA
La incertidumbre del juez Ferpierre acerca del drama de
Ouchy iba enaumento. Los resultados de la autopsia no
arrojaban luz alguna: elexamen de la herida redonda,
ennegrecida por el humo del arma,demostraba que el tiro debía
haber sido disparado de un distancia decerca de medio metro, y
si esto confirmaba la hipótesis del suicidio, noexcluía la del
asesinato, que el homicida habría podido tirar de cerca.Tampoco
las lesiones internas, el camino seguido por el proyectil, queiba
por una línea inclinada de abajo arriba, permitían formarse
 
Remove