Read The Great
Gatsby
FREE.
Click Here

Try it FREE or V.I.P. Sign-up Now. It's Quick and Easy!

Free-Ebooks.net is the internet's #1 online source for free ebook downloads, resources and authors
—¡Dios mío! ¿qué es esto?... ¿Qué me pasa? Debe ser el amor; un amornuevo que
no conocía... Rafael... ¡Rafael mío!
Y llorando dulcemente, oprimía entre sus manos la cabeza del joven,apretaba su
boca contra la suya, echándose después atrás, con los ojosextraviados, enloquecida
por el contacto de los labios.
Estrechamente abrazados habían caído sobre el banco. El jardín rumorosoles servía
de cámara nupcial: la luna les dejaba en la discreta sombra.
—¡Por fin!—murmuró ella—lograste tu deseo. Tuya... pero para siempre.Te quería
antes, pero ahora te adoro... Por primera vez lo digo con todami alma.
Rafael, impulsado por la dicha, tuvo un arranque de generosidad.Necesitaba darlo
todo.
—Sí; mía para siempre. No temas entregarte, hacerme feliz... Me casarécontigo.
En medio de su embriaguez vio cómo la artista abría con extrañeza susojos, cómo
pasaba por su boca una sonrisa triste.
—¡Casarnos! ¿y para qué?... Eso es para otros. Quiéreme mucho, niñomío, ámame
cuanto puedas... Yo sólo creo en el Amor.
V
—Pero bebé, ¿cuándo llegamos a la isla?... Me fatiga estar en estebanco, lejos de ti,
viendo esos bracitos míos, cómo se cansan de tantodarle a los remos. ¡Un beso!...
¡aunque te enfades! Eso te refrescará.
Y poniéndose en pie, Leonora dio dos pasos en la blanca barca,imprimiéndola un
fuerte balanceo, y besó varias veces a Rafael, quesoltando los remos se defendía entre
risas.
—¡Loca! Así no llegaremos nunca. Con descansos como estos se hace pococamino,
y yo te he prometido llevarte a la isla.
Volvió a encorvarse sobre los remos bogando por el centro del río, sobrelas aguas
que temblaban reflejando la luna, como si quisiera que laarboleda de ambas orillas
gozase por igual en la contemplación de laamorosa escapatoria.
Había sido un capricho de la artista, un deseo repetido en sus visitas ala casa azul,
unas veces por la tarde en presencia de doña Pepa y ladoncella, y todas las noches
pasando por la brecha de la cerca, donde yale esperaban en la obscuridad los desnudos
brazos de Leonora, aquellaboca fresca que se adhería con furor a la suya como si
quisieraabsorberle.
 

READ THIS BOOK AS

* For VIP Members Only. To access these formats usable with Kindle, Sony Reader, iPad and other readers, please upgrade


Do you like this book? yes no
LIKES (0)
DISLIKES (0)


Free-eBooks.net, Paradise Publishers Inc.