destaca su tartamudeo, su dependencia de Aarón y su castigo de
no poder ingresar a Tierra Santa.
La fusión de dos testamentos de carácter regional (el de Israel y el
de Judea) y las distintas versiones de las mismas historias hacen
que el Viejo Testamento esté lleno de contradicciones históricas,
morales y de doctrina 5.
El autor conocido como “D”, por su parte, se muestra preocupado
con la ley y se le atribuyen los libros de Deuteronómico, Josúa,
Jueces, Samuel 1 y 2 y Reyes 1 y 2. El Deuteronómico fue
descubierto por accidente en el Templo de Jerusalen en el siglo
VII AC, durante el reino de Josías, y contiene las principales leyes
judías que se implantaron para diferenciar a los no judíos de los
gentiles.
El autor “S” fue responsable de la mayor parte de Levítico y el que
posiblemente unió las versiones “J” y “E” de Judea e Israel. Su
preocupación se centraba en preservar la pureza cúltica y
modificó y añadió elementos a aquellos pasajes que no coincidían
con su punto de vista.
Finalmente, varios libros de la Biblia Judía se han perdido para
siempre: el Libro de Yasher, el libro de las Batallas de Yahwe y las
Crónicas de los Reyes de Judea.
Este texto consiste en cuatro evangelios que cuentan la vida de
Jesús, seguidos de los “Hechos” de los Apóstoles (un recuerdo de
lo que pasó tras la muerte de Cristo) y Epístolas o cartas, muchas
de Pablo, dirigidas a los primeros cristianos. Termina con el libro
de la Revelación, un sueño misterioso de un tal Juan respecto al
fin del mundo y el Juicio Final.
5 Richard Elliott Friedman. Who Wrote the Bible? Harper and Row, New York, 1987.