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Holidays Offer
 

Electra

ELECTRA (volviendo de lo interior). Dormiditos están como
unosángeles. Allá les dejo media hora más reponiendo en el
sueño suscuerpecitos fatigados.
MÁXIMO. Hija, debemos mirar por nuestros cuerpecitos... o
nuestroscorpachones. ¿Comemos?
ELECTRA. Cuando quieras. Todo lo tengo pronto. (Dirígese al
aparadordonde tiene la vajilla, cubiertos, mantel y servilletas,
frutero.)
MÁXIMO. Eso me gusta. Todo a punto. Así se llega siempre
adonde sequiere ir.
ELECTRA(extiende el mantel). De eso trato... Pero con todo mi
tino nollegaré, ¡ay!
MÁXIMO. Déjame que te ayude a poner la mesa. (Electra le va
dandoplatos y cubiertos, el vino, el pan.) Sí llegarás...
ELECTRA. ¿Lo crees tú?
MÁXIMO. Tan cierto como... como que tengo un hambre de
cincuentacaballos.
ELECTRA. Me alegro. Ahora falta que te guste la comida que te
han hechoestas pobres manos.
MÁXIMO. Tráela y veremos.
ELECTRA. Al instante. (Corre al interior de la casa.)
ESCENA V
MÁXIMO, GIL.
MÁXIMO. ¡Singular caso! Cada palabra, cada gesto, cada
acción de estapreciosa mujercita, en la libertad[78] de que goza,
son otros tantosresplandores que arroja su alma inquieta,
noblemente ambiciosa, ávida demostrarse en los afectos grandes
 
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