Read The Great
Gatsby
FREE.
Click Here

Try it FREE or V.I.P. Sign-up Now. It's Quick and Easy!

Free-Ebooks.net is the internet's #1 online source for free ebook downloads, resources and authors
—¡Ah!—exclamó con rapidez en un tono de mal ocultasatisfacción.—¡Entonces él
no les ha revelado nada!
En el acto comprendí que, inadvertidamente, le había dicho a aquelhombre lo que
justamente más deseaba saber.
XIII
SE REVELA EL SECRETO DE BURTON BLAIR
—Cualquier cosa que Burton Blair me haya dicho ha sido en la másestricta
confianza—exclamé, ofendido por el entrometimiento de aquelindividuo, pero, sin
embargo, contento interiormente de haber tenido laoportunidad de conocerlo y poder
tratar de cerciorarme de susintenciones.
—Por cierto—respondió Dawson con una sonrisa, mientras su único ojo memiraba
parpadeando a través de sus anteojos, arcos de oro.—Pero suamistad y gratitud nunca
hicieron que llegase al grado de revelarle susecreto. No. Si usted me disculpa y
permite, señor Greenwood, le diréque pienso que es inútil estemos combatiendo de
esta manera, teniendo envista que yo sé mucho más de Burton Blair y de su vida
pasada, que loque usted sabe.
—Aceptado—le dije.—Blair fue siempre muy reticente. Se consagró aresolver un
misterio y consiguió su objeto.
—Y con eso ganó una fortuna de más de dos millones de librasesterlinas, que
todavía las gentes consideran un misterio. Sin embargo,no hay misterio en esos
montones de cauciones que están depositadas ensus Bancos, como no lo hubo en el
dinero con que las compró—rió.—Fueen buenos billetes del Banco de Inglaterra y en
sólidas monedas de orodel reino. Pero ya el pobre no existe; todo ha acabado—añadió
con unaire algo pensativo.
—Pero su secreto existe aún—observó Reginaldo.—El lo ha legado a miamigo.
—¡Qué!—estalló el tuerto, dándose vuelta hacia mí con verdaderoespanto.—¿Le ha
dejado a usted su secreto?
Parecía completamente trastornado por las palabras de Reginaldo, y notéel brillo
perverso de su mirada.
—Me lo ha dejado. El secreto es mío ahora—repuse, aun cuando no ledije que la
misteriosa bolsita de gamuza se había extraviado.
—¿Pero no sabe usted, hombre, lo que eso implica?—gritó, poniéndose depie
delante de mí y entrelazando y retorciendo sus delgados dedosnerviosa y
agitadamente.
 

READ THIS BOOK AS

* For VIP Members Only. To access these formats usable with Kindle, Sony Reader, iPad and other readers, please upgrade


Do you like this book? yes no
LIKES (0)
DISLIKES (0)


Free-eBooks.net, Paradise Publishers Inc.