Read The Great
Gatsby
FREE.
Click Here

Try it FREE or V.I.P. Sign-up Now. It's Quick and Easy!

Free-Ebooks.net is the internet's #1 online source for free ebook downloads, resources and authors
Repetí mi pregunta gravemente, con mis ojos fijos en ella.
—Porque—contestó al fin lentamente, en una voz trémula y tan baja, queapenas
pude oír las fatales palabras que pronunció—¡porque ya estoycasada!
—¡Casada!—exclamé tartamudeando y quedándome rígido.—¡Y su esposo!¿Cómo
se llama?
—¿No adivina usted?—me preguntó.—¿No lo sospecha? El hombre que ya
hatenido oportunidad de conocer: Herberto Hales.
Sus ojos estaban bajos como avergonzados, mientras su barba finadescansaba
abatida sobre su pecho jadeante.
XXV
EL NOMBRE SAGRADO
¿Qué podía yo decir? ¿Qué habrían dicho ustedes?
Me quedé silencioso. No supe qué palabras emitir. ¡Ese jovencaballerizo, ese
bribón, hijo del respetable y anciano marino que pasabalas tardes de sus plácidos días
sentado a la puerta de su casa de lasEncrucijadas, era, en efecto, el esposo de la hija
del millonario!Parecía completamente increíble, sin embargo, al recordar aquella
escenade media noche en el parque de Mayvill; en el acto reconocí cuánimpotente y
desamparada se hallaba en las manos de ese vulgar yarrogante gañán, de ese infame
campesino, que, en un momento de locofrenesí, había cometido aquel desesperado y
furioso atentado contra lavida de Mabel.
Reconocí también que hacía mucho tiempo que el amor, si es que existióalguna vez,
había desaparecido entre ellos, y que la única idea quedominaba en el pensamiento de
ese hombre, era sacar provecho de su unióncon ella, abusar y explotarla vilmente,
como tantas mujeres ricas y deelevada posición son en este mismo momento víctimas
de igualesinfortunios en Inglaterra. Como un relámpago acudió a mi mente elrecuerdo
de su negativa de perseguir y castigar a este hombre infamepor el cobarde atentado
contra su vida, y la razón se manifestó entoncesclara y concluyente.
¡Era su esposa!
El solo pensamiento me produjo un espasmo de celos, dolor y odio, porquela amaba
con toda la pasión sincera y honrada de que es capaz un hombrede bien. Desde que la
señora Percival me había revelado la realidad,sólo había vivido para ella, pensando en
volverla a encontrar ydeclararle francamente mi amor.
—¿Es esto cierto?—le pregunté al fin en una voz cuya aspereza no pudereprimir.
Tomé su mano fría e inerte entre las mías y contemplé suhermosa cabeza caída.
 

READ THIS BOOK AS

* For VIP Members Only. To access these formats usable with Kindle, Sony Reader, iPad and other readers, please upgrade


Do you like this book? yes no
LIKES (0)
DISLIKES (0)


Free-eBooks.net, Paradise Publishers Inc.