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Gatsby
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—Sean ustedes bien venidos, caballeros—contestó la mujer, en sugrosero dialecto
de Yorkshire.—Es una casa vieja y les aseguro que hanvenido muchas personas a
visitarla en los años que llevo de estar enella.
A través de la pieza se veían las negras y viejas vigas con dos siglosde existencia,
mientras en un rincón estaba la anticuada chimenea quepresentaba un aspecto
confortable y atrayente con su asiento de roblebien lustrado, y la gran olla hirviendo
sobre el alegre fuego. Elmobiliario había cambiado poco del que existía en aquella
antigua épocade los coches y mensajerías, pero el ambiente general que reinaba, erade
abundancia y comodidad.
—¿Hace mucho tiempo que vive usted aquí?—preguntó Reginaldo, despuésque
examinamos lo que nos rodeaba y vimos la ventanita triangular en elrincón de la
chimenea, desde donde el guardián del portazgo podíaantiguamente dominar con la
vista muchas millas a lo largo del caminocarretero que se extendía a través de los
brezales.
—El próximo día de San Miguel hará veintitrés años que estoy aquí.
—¿Y su esposo?
—¡Oh! aquí está—rió la mujer, llamándolo luego:
—Ven, Enrique, ¿dónde estás?—y después añadió:—No se ha ausentado niun día
de aquí, desde que volvió a la patria hace dieciocho años y dejóel mar. Ambos somos
muy apegados a esta vieja morada. Un poco solitario,podría decir la gente
refiriéndose al paraje, pero a sólo una milla estáBurghwallis.
Cuando le oímos mencionar que su esposo había vuelto del mar, los dospusimos
toda atención a sus palabras. Aquí era donde residía,evidentemente, el hombre que
Burton Blair había buscado de una punta ala otra de Inglaterra.
XIX
EN EL QUE SE ENCUENTRA UN RASTRO
Se abrió una puerta y avanzó un hombre alto, flaco, viejo, de blancoscabellos y
barba gris puntiaguda. Se conocía que se había retirado alllegar nosotros para
cambiarse el saco, porque traía puesta una chaquetaazul plegada que tenía muy poco
uso, pero cuyo cuello estaba torcido,demostrando que acababa en ese momento de
ponérsela.
Su cara veíase surcada profundamente de grandes y rectas arrugas através de su
frente; era la fisonomía de un hombre que durante añoshabía estado expuesto a los
rigores e inclemencias del viento y deltiempo de diferentes climas.
 

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