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El Tesoro Misterioso

La desaparición o pérdida del precioso objeto, documento o lo que fuese,encerrado
dentro de la bolsita de gamuza, que el muerto había conservadotan cuidadosamente
durante tantos años, era ahora, por sí sola, unacircunstancia muy sospechosa, mientras
las vagas pero firmes aprensionesde Mabel, que no quería o no podía definir, habían
despertado en mínuevos recelos sobre la muerte de Burton Blair, recelos que me
hacíanpensar que había sido víctima de una infamia.
En el acto que me despedí de ella, me encaminé a Bedford Row, donde tuveotra
consulta con Leighton, al cual le expliqué mis serios temores.
—Como ya le dije, señor Greenwood—exclamó el abogado cuando hubeterminado,
recostándose en su silla y mirándome gravemente a través desus anteojos,—creo que
mi cliente no ha fallecido de muerte natural. Ensu vida ha habido algún misterio,
alguna extraña circunstancia románticaque, desgraciadamente, nunca creyó
conveniente confiármela. Poseía unsecreto, según me dijo, y, debido al conocimiento
de ese secreto,obtuvo su gran fortuna. Hace media hora que he hecho un
cálculoaproximado del valor actual de sus bienes, y, por lo bajo, creo que lasuma
pasará de dos y medio millones de esterlinas. Pero decirle, enconfianza, que el total de
esta fortuna pasa derecho a su hija,exceptuando varios legados, entre los cuales están
incluidas diez millibras para el señor Seton y otras diez mil para usted; dos mil para
laseñora Percival, y algunas pequeñas sumas para los sirvientes.Pero—añadió,—hay
una cláusula en el testamento muy enigmática, y quele afecta a usted íntimamente.
Como ambos tenemos sospechas de que se hacometido un acto infame, pienso que
puedo mostrársela ahora mismo, sinaguardar el entierro de mi infortunado cliente, y la
lectura formal desu testamento.
Se levantó, y de una gran caja negra de papeles, con la siguienteinscripción:
«Burton Blair, Esquire», sacó el testamento del muerto, y,abriéndolo, me mostró la
siguiente cláusula:
«(10) Dono y lego a Gilberto Greenwood, de Los Cedros, Helpstone, labolsita de
gamuza que se encontrará en mi persona en el momento de mimuerte, con el objeto de
que pueda sacar provecho de lo que hay dentrode ella, y como compensación de
ciertos servicios valiosos que me hizo.Pero es preciso que recuerde siempre esta rima:
Henry the Eighth was a knave to his queens,
He'd one short of seven—and nine or ten scenes!
y que sepa ocultar muy bien el secreto a todos los hombres, exactamentecomo yo lo
he hecho.»
Era todo. ¡Una cláusula extraña, ciertamente! ¡Burton Blair, después detodo, me
había legado su secreto; el secreto que le había dado sucolosal fortuna! Sin embargo,
había desaparecido... robado,probablemente, por sus enemigos.
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