Not a member?     Existing members login below:
Holidays Offer
 

El Pintor de Salzburgo

los ojos alcielo y pregunta a Dios si es que su providencia le ha
abandonado.
Tan joven aún y tan desgraciado, desilusionado de la vida y de
lasociedad por una experiencia precoz, extraño a los hombres
que hanlacerado mi corazón, y privado de toda esperanza, he
buscado un asilo enmi miseria y no lo he encontrado. Me he
preguntado si el estado actualde la civilización era tan
desesperado que no tenía ya remedios para lascalamidades de la
especie, y si las instituciones más solemnesconsagradas por el
sufragio de los pueblos adolecían también del defectode la
corrupción universal.
Caminaba al azar, lejos de los caminos frecuentados, porque
yo evito elencuentro con los que la naturaleza me ha dado por
hermanos, y temía quela sangre que caía de mis pies
desgarrados no les sirviera de rastro.
A la vuelta de un sendero hundido en el fondo de un valle
sombrío yagreste, vi un día un viejo edificio de una arquitectura
sencilla peroimponente, y la sola contemplación de aquel lugar
hizo descender a missentidos el recogimiento y la paz.
Llegué hasta el pie de los muros y presté atento oído a los
rumores desu soledad, pero no oí más que el viento del norte
que gemía débilmenteen los patios interiores y el grito de las
aves de presa querevoloteaban sobre las torres. En la parte
exterior no encontré más quepuertas rotas sobre sus goznes,
grandes vestíbulos, sobre los que no seveían huellas humanas, y
celdas desiertas. Después, descendiendo por losestrechos
escalones, a la claridad de un tragaluz, en los subterráneosdel
monasterio, avancé lentamente por entre los restos de la muerte
deque estaban sembrados; y, deseoso de entregarme sin
Remove