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El Mar

ventura, el término de lascosas? Para tomar su punto de partida
hacia más elevados destinos, laNaturaleza prefiere experimentar
un encanto inmovible, penetrando en elobscuro sepulcro de ese
triste comunismo en que cada elemento desempeñaun papel
insignificante, y enseña á dominar la inquietud individual,
áconcentrar la substancia en beneficio de las vidas superiores.
Dormita allí por algún tiempo, como la Linda de la selva
durmiente;empero, sueño ó cautiverio, sortilegio ó lo que fuere,
semejante estadono es la muerte. La áspera materia de la
esponja vive rellena de sílice:sin moverse, sin respirar, sin
órganos de circulación, sin ningúnaparato de los sentidos, vive.
¿Cómo se sabe eso?
La esponja pare dos veces al año; tiene sus peculiares amoríos
y con másexuberancia que otros seres. En día dado unas
esferillas se desprendende la madre esponja, armadas de débiles
nadaderas que las procuranalgunos instantes de animación y de
libertad. Una vez fijas,conviértense en esponjitas delicadas, que
irán aumentando paulatinamenteen tamaño.
Así, pues, en medio de la carencia aparente de sentidos y de
organismo,envuelto todo en misterioso enigma, en el dintel
dudoso de la vida, lageneración la revela y nos descubre el
preludio del mundo visible cuyaescala vamos á recorrer. Sólo se
divisa la nada, y en esa nada yaaparece la maternidad. Lo mismo
que entre los dioses de Egipto (Isis yOsiris) que engendran antes
de nacer, aquí el Amor nace antes del ser.
IV
Flor de sangre.
 
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