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El Mar

La obra real, el trabajo del gran mundo de los mares es: amar
ymultiplicarse. El amor llena su noche fecunda; súmese en
lasprofundidades, pareciendo mucho más rico todavía entre los
infinitamentepequeños. Mas, ¿cuál es, en realidad, el átomo?
Cuando creéis estar enposesión del más pequeño, el indivisible,
observáis que también ama ydivide su existencia para producir
otro ser. En el grado más bajo de lavida, donde falta todo otro
organismo, encontraréis completas las formasgenéricas.
Tal es el mar. Al parecer es la gran hembra del globo, cuyo
infatigabledeseo, concepción permanente y alumbramiento son
eternos.
II
El mar de leche.
El agua de mar, hasta la más pura, tomada mar adentro y lejos
de todamezcla, es ligeramente blanquizca y un poco viscosa. Si
se la detieneentre los dedos, hace hebra y resbala con lentitud.
Los análisisquímicos no explican ese carácter: existe en ella una
substanciaorgánica que sólo se analiza destruyéndola,
quitándole su especialidad,y haciéndola volver violentamente al
número de los elementos generales.
Las plantas, los animales marinos, están revestidos de esa
substancia,cuya mucosidad, consolidada á su alrededor, produce
el efecto degelatina, unas veces inmóvil y otras temblorosa.
Plantas y animalesaparecen á través como bajo una capa
diáfana, y nada contribuye tanto álas ilusiones fantásticas que
nos produce el mundo de los mares. Susreflejos son singulares y
 
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