Not a member?     Existing members login below:

El Mar

terribles que setrocaban en naufragios. Con respecto á los
peligrosos escollos deSaint-Malo había una equivocación de
dieciocho pies. Sólo en 1839 fuécuando Chazallon, que estuvo á
punto de perecer á consecuencia de taleserrores, comenzó á
descubrir y calcular las ondulaciones secundarias,pero de gran
consideración, que modifican la marea general bajoinfluencias
diversas. No cabe duda, que astros menos dominantes que elsol
y la luna influyen asimismo en el vaivén de las aguas terrestres.
Empero, ¿bajo qué ley? Chazallon lo dice: «La ondulación de
la marea enun puerto sigue la ley de las cuerdas vibrantes
Sentencia grave y degran alcance, que nos da á entender que las
relaciones de los astrosentre sí, son las relaciones matemáticas
de la música celestial, segúnafirmara la antigüedad.
La tierra, por medio de su gran marea y de las mareas
parciales, habla álos planetas sus hermanos. ¿Contestan éstos?
Debemos pensar que sí. Consus elementos flúidos deben
asimismo levantarse, sensibles al esfuerzode la tierra. La
atracción mutua, la tendencia de cada astro á sacudirsu egoísmo,
debe crear á través de los cielos diálogos sublimes. Pordesdicha,
los humanos oídos sólo perciben una mínima parte de
estecoloquio.
Otro punto debemos considerar. El mar no afloja precisamente
en elmomento del paso del astro influyente: no tiene oficiosidad
de unaobediencia servil. Necesita tiempo para sentir y seguir la
sacudida; espreciso que llame en su auxilio las aguas perezosas,
que venza su fuerzade inercia, que atraiga, que arrastre las más
lejanas. La rotación dela tierra, tan terriblemente rápida, muda
Remove