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El Mar

resplandor de la vida. Entodas aquellas especies cuyo exceso de
fecundidad no es amenazante,deben respetarse con religiosidad
esos momentos. Que mueran después, noimporta. Si hay que
matarlos, ¡matadlos! mas, primero, dejadles vivir.
Toda vida inocente tiene derecho á disfrutar momentánea
dicha, cuando elindividuo, por inferior que sea la escala en que
la Naturaleza le hayacolocado, rompe el estrecho límite de su
Yo individual, quiere unaperpetuación de sí mismo, y en medio
de su obscuro deseo penetra en elinfinito do debe perpetuarse.
Que el hombre coopere á su deseo; que auxilie á la Naturaleza,
yrecibirá las bendiciones de todos los seres, desde los que
pueblan losabismos hasta los que se remontan al firmamento.
Dios le mirarácompasivo si se constituye con El en promotor de
la vida, de lafelicidad; si distribuye á todos la parte que, aun á
los más pequeños,corresponde aquí abajo.
LIBRO CUARTO
R E N A C I M I E N T O P O R E L M A R
I
Origen de los baños de mar.
El mar, tan maltratado por el hombre en esa guerra inhumana,
ha pagadoel daño recibido con generosidad y benevolencia.
Cuando la tierra, subien amada, la ruda tierra le consumía,
agotábale, él, ese mar temible,maldito, la acogía sin odio,
alojábala en su seno, devolvíale la savia yla vida.
 
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