porque meimporta mucho más servir a la buena señora, mi
vecina, que al otro.
—¿Y qué os parece, madre, si yo me casara con doña
Guiomar?—dijoCervantes.
A lo que respondió la vieja:
—Si no os casaseis con ella, o casado seríais, o estaríais
dejado de lamano de Dios; porque un tal bocado de cardenal, y
aun si me apretáis depapa, ¿dónde le podríais encontrar mejor?
Y que ella está enamorada, ycelosa, y rabiando por que vos la
pidáis la mano, no me lo digáis a mí,que en esto de amores soy
yo maestra. Y si doña Guiomar no os quisiere,y para nada
menos que para marido, que me lleven por esas calles hastalas
cuatro estatuas de la Tablada con coroza y sambenito, y que allí
mequemen viva.
—Pues dándome ya por casado con doña Guiomar,—dijo
Cervantes,—miradsi yo os recompensaré bien por lo que ahora
me sirváis; antes ha defaltaros talego, que escudos para llenarle.
—Pues diga vuesa merced, señor soldado,—dijo
relumbrándole los ojos latía Zarandaja.
—Quédese aquí por ahora,—dijo Cervantes,—que yo vendré
más tarde yhablaremos.
Y con esto saliose, y ya más resuelto, fuese a la casa de doña
Guiomar,a la que halló en su retrete con Margarita.
En que doña Guiomar prosigue el relato de su historia.
