En que se suspende la historia para decir algo de Miguel
deCervantes.
Cortemos aquí el relato de la amorosa aventura de doña
Guiomar y denuestro Miguel de Cervantes, porque es
conveniente, benigno lector,manifestarte varias cosas que son
necesarias a la claridad del cuento.
Sábese por todo el mundo, desde ha luengos años, quién
Miguel deCervantes era, y cuál su ingenio, que a revelar y
enaltecer el suyo habastado el libro inmortal que se intitula El
Ingenioso hidalgo donQuijote de la Mancha, patrimonio de
gloria el más rico y excelso que hapodido ni podría soñar la
ambición de renombre de poetas y escritores.Pero lo que todo el
mundo no sabe, son las noticias de la vida y fortunade nuestro
héroe, que es lo que a renglón seguido va a manifestárseteen la
proporción de la pequeñez del trabajo que el que esto
escribetiene entre manos.
Corría por los tiempos en que pasaban los sucesos que se
narran, el añode gracia de 1571, y tenía Miguel de Cervantes
veinticuatro, aún nocumplidos.
Era un mozo de buena y gentil apariencia, de noble
compostura, aliñadoen su traje cuanto lo permitía su pobreza,
vivo de genio, alegre decondición, profundo de pensamiento,
inquieto en sus deseos, descontentode su suerte, y comunicador,
porque así lo pedía su naturaleza avara desensaciones.
