Not a member?     Existing members login below:
Holidays Offer
 

El Maestrante

Y se alejó como un jabalí perseguido por lajauría entre silbidos y carcajadas,
volviendo devez en cuando la cabeza para escupirles el mismoesdrújulo injurioso.
VI
Las señoritas de Meré.
En efecto, Emilita Mateo había logradohacerse amar de un capitán del batallónde
Pontevedra. Le había costadomuchos días de incesante jugueteo, un
númeroincalculable de miradas provocativas, de carcajadassin motivo, de caprichos
infantiles, degestos mimosos y enfados pasajeros. Había desplegado,en suma, todas
sus baterías, mostrándosea la vez cándida y maliciosa, dulce y arisca,reservada y
charlatana, grave y retozonacomo una loquilla, como niña ligera e insustancial,pero
adorable. Al fin Núñez, el capitánNúñez, no pudo resistir a tal graciosa mezclade
inocencia y malicia, y se replegóprimeramente, y no tardó luego en rendirse. Eraun
hombre de cara larga, bigote y perilla, flaco, serio,bilioso, con los ojos mortecinos y
fatigados, muy exactoen el cumplimiento de sus deberes y aficionado a darlargos
paseos. Esta clase de hombres silenciosos y disciplinadosson los más sensibles a los
encantos de laalegría y la vivacidad. Emilita le hizo suyo llamándolecazurro y
dándole pellizcos por «pícaro y burlón»; ¡aél, a quien había que sacar las palabras con
tirabuzóny en su vida había gastado la más sencilla chanza!
Con este memorable suceso, la familia Mateo andababastante dislocada. Jovita,
Micaela y Socorro, hermanaslegítimas de la afortunada doncella, sentíansecelosas y
lisonjeadas a la vez. Entendían que la preferenciade un oficial de infantería tan bizarro
constituíaun honor que irradiaba sobre toda la familiay las colocaba en situación
ventajosa frente a sus amigaso conocidas. Pero al mismo tiempo considerabanque,
siendo Emilita la última en edad, no le correspondíatener novio y mucho menos
casarse sino despuésde sus hermanas. Eran prematuros en ella losnoviazgos, no
contando más que veinticuatro años deedad. En cuanto a la idea de que pudiera
contraer matrimoniouna criatura tan tierna y tan informal, lamisma sonrisa de
sorpresa y desdén contraía los labiosde las tres hermanas mayores. Así que, por
másque se desbarataban en elogios del capitán delante delas amigas, haciendo resaltar
sus prendas físicas,prestándole un corazón grande y heroico, certificandode su riqueza
como si se la administrasen y hablandovagamente de ciertas influencias que le
pondrían mástarde o más temprano en la bocamanga los entorchadosde general, lo
cierto es que no le perdonaban nile perdonaron jamás su delito cronológico.
Por otra parte, don Cristóbal, padre de aquel ángeltravieso y juguetón, quedó
repentinamente en posicióntan falsa que quiso volverse loco. Luchaba suamor de
padre ruda batalla con el odio a la milicia.Avergonzábale el consentir que una hija
suya dieseoídos a un militar después de haberlos llamado él tantasveces haraganes,
 
Remove