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El Deseo

aniquila. Muy lejos estoy de decirque condeno a esos hombres;
¿qué sería del mundo si todos los que, almirarse en un espejo,
descubren una verruga en su cara, fueran pordesesperación a
cortarse la cabeza? Los hombres que te he pintado estánbien
constituidos y pertenecen al término medio de la humanidad;
sunaturaleza, llamada feliz, es capaz de soportar un golpe y
¡vaya si seinquietan de tener aquí y allí alguna mancha que los
desluce! Olgaestaba hecha de un barro menos grosero, su
sistema nervioso nonecesitaba choques tan violentos, y lo que en
otros no produciría másque una simple picazón, a ella le hacía el
efecto de un latigazo. Esasnaturalezas tienen con frecuencia algo
de enfermizo, se inclinan haciala hipocondría y la histeria, y su
vida efectiva está dominada porimaginaciones que toman
ordinariamente a los ojos de los demás elcarácter de ideas fijas.
Y, sin embargo, todo en ellas obedece a leyesrigurosas; hasta se
puede decir que su organismo funciona con másprecisión que el
del común de los mortales, y si se les pusiera bajovidrio como a
las delicadas balanzas de los químicos, se les veríaejecutar
maravillas. Los hombres dotados de esa extrema
sensibilidad,tienen en general una cierta debilidad de voluntad
que les hacereplegarse en sí mismos al menor contacto extraño,
y tanto mejor paraellos, pues así están al abrigo de los choques
violentos del mundo quelos rodea y que no serían capaces de
soportar, pero ¡ay de aquellos aquienes una voluntad indomable,
un carácter violento y apasionado,arrastran directamente al
centro de los escollos y de las zarzas! Puedesuceder entonces
que una espina que ha quedado en la llaga, y de la cualotros
apenas habrían hecho caso, se convierta para ellos en una
flechaenvenenada que les roerá el cuerpo y el alma hasta que
sucumba... ¡Vaya,basta de charla! He aquí dos o tres hojas más.
¡Escucha! Vamos a sabercómo se muere de un deseo.
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