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El Criterio

§ I.
En que consiste el pensar bien. Qué es la verdad.
El pensar bien consiste, ó en conocer la verdad,ó en dirigir el entendimiento por el caminoque
conduce á ella. La verdad es la realidad de lascosas. Cuando las conocemos como son en sí,
alcanzamosla verdad; de otra suerte, caemos enerror. Conociendo que hay Dios conocemos
unaverdad, porque realmente Dios existe; conociendoque la variedad de las estaciones depende
del sol,conocemos una verdad, porque en efecto es así;conociendo que el respeto á los padres, la
obedienciaá las leyes, la buena fe en los contratos, la fidelidadcon los amigos, son virtudes,
conocemos laverdad; así como caeríamos en error, pensando quela perfidia, la ingratitud, la
injusticia, la destemplanza,son causas buenas y laudables.
Si deseamos pensar bien, hemos de procurar[Pg 2]conocer la verdad, es decir la realidad de las
cosas.¿De qué sirve discurrir con sutileza, ó con profundidadaparente, si el pensamiento no está
conformecon la realidad? Un sencillo labrador, un modestoartesano, que conocen bien los
objetos de su profesion,piensan y hablan mejor sobre ellos que unpresuntuoso filósofo que en
encumbrados conceptosy altisonantes palabras quiere darles leccionessobre lo que no entiende.
§ II.
Diferentes modos de conocer la verdad.
A veces conocemos la verdad, pero de un modogrosero; la realidad no se presenta á nuestros
ojostal como es, sino con alguna falta, añadidura ómudanza. Si desfila á cierta distancia una
colunade hombres, de tal manera que veamos brillar losfusiles pero sin distinguir los trajes,
sabemos quehay gente armada, pero ignoramos si es de paisanos,de tropa ó de algun otro cuerpo;
el conocimientoes imperfecto, porque nos falta distinguirel uniforme para saber la pertenencia.
Mas si por ladistancia ú otro motivo nos equivocamos, y lesatribuimos una prenda de vestuario
que no llevan,el conocimiento será imperfecto, porque añadiremoslo que en realidad no hay. Por
fin, si tomamosuna cosa por otra, como por ejemplo, si creemosque son blancas unas vueltas que
en realidadson amarillas, mudamos lo que hay, pues hacemosde ella una cosa diferente.
Cuando conocemos perfectamente la verdad,[Pg 3]nuestro entendimiento se parece á un espejo en
elcual vemos retratados con toda fidelidad los objetoscomo son en sí; cuando caemos en error, se
asemejaá uno de aquellos vidrios de ilusion que nospresentan lo que realmente no existe; pero
cuandoconocemos la verdad á medias, podria compararseá un espejo mal azogado, ó colocado en
tal disposicionque si bien nos muestra objetos reales, sinembargo nos los ofrece demudados
alterando lostamaños y figuras.
§ III.
Variedad de ingenios.
El buen pensador procura ver en los objetos todolo que hay, pero no mas de lo que hay.
Ciertoshombres tienen el talento de ver mucho en todo;pero les cabe la desgracia de ver todo lo
que nohay, y nada de lo que hay. Una noticia, una ocurrenciacualquiera, les suministran
 
 
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