«Un día vas aponer en el balcón una muestra con un letrero que
diga MODAS, para queyo me asome impunemente o para que
me traiga mi marido hasta la puerta.»Cristeta no es capaz de
semejante desvergüenza, pero vendrá. Esto es loprimero que hay
que procurar. Si no quiere, buscaremos otro medio.»
*
* *
Aquel mismo día por la noche Cristeta mandó recado a don
Quintínrogándole que fuese a verla. Obedeció el vejete, y
hablaron largo ytendido. La sobrina dio encargos e
instrucciones; el tío, por la cuentaque le tenía, prometió
obedecer.
Fue conferencia importantísima, pero secreta; semejante a esos
consejosde ministros en que se tratan cosas graves, que sólo
andando el tiempose descubren.
Capítulo XVII
Donde el zorro se forja la ilusión de que la gallina puede venir
aentregársele
Tanto se envalentonó don Juan a consecuencia de la entrevista
en laMoncloa que, por conducto de Julia, envió a su hermosa
deseada la cartasiguiente:
«Cristeta de mi vida: No renuncio a que hablemos en
lugarseguro. Tu marido está muy lejos de Madrid, y nada tiene
de particularque una señora pase a cualquier hora del día por
esta calle. Aquí en micasa te aguardo mañana a las tres. No hay
ni puede haber lugar másseguro. En lo porvenir acaso esto
fuese imprudente: ahora no. Ven sinmiedo. No tendrás
necesidad de llamar porque estaré solo y al cuidadopara
