Capítulos: I, II, III, IV, V, VI, VII, VIII, IX, X, XI, XII, XIII, Advertencia para esta edición
Si creyera que el publicar un escritor sus obras completas
implica faltade modestia, no reimprimiría las mías. Lo hago
porque están casi todasagotadas; pensando que es deber de
padre no consentir que mueran sushijos, aunque no sean tan
buenos ni tan hermosos como él quisoengendrarlos; y también
porque considero que el hombre tiene derecho adespedirse de la
juventud recordando lo que durante ella hizohonradamente y
con amor.
Otra disculpa pienso que atenúa mi atrevimiento. Porque ser
partidariodel arte por el arte, y yo lo soy muy convencido, no
puede amenguar niestorbar, aun cultivando esta que se llama
amena literatura, elentusiasmo por ideas de distinta índole; las
cuales unas vecesveladamente se transparentan y otras
ostensiblemente se muestran en lalabor de cada uno; pues no es
posible, y menos en nuestra época, que elliterato y el artista
sientan y piensen ajenos al ambiente que respiran.Quien carece
de fuerzas para conquistar la costosa gloria de adelantarsea su
tiempo, tenga la persistente virtud de servirle: así lo
hepretendido; mas él ha caminado tan deprisa, que hoy acaso










