Not a member?     Existing members login below:
Holidays Offer
 

Don Quijote

— Digo cuatro, si no eran cinco —respondió don Quijote—, porque en toda mivida me han
sacado diente ni muela de la boca, ni se me ha caído ni comidode neguijón ni de reuma alguna.
— Pues en esta parte de abajo —dijo Sancho— no tiene vuestra merced más dedos muelas y
media, y en la de arriba, ni media ni ninguna, que toda estárasa como la palma de la mano.
— ¡Sin ventura yo! —dijo don Quijote, oyendo las tristes nuevas que suescudero le daba—, que
más quisiera que me hubieran derribado un brazo,como no fuera el de la espada; porque te hago
saber, Sancho, que la bocasin muelas es como molino sin piedra, y en mucho más se ha de
estimar undiente que un diamante. Mas a todo esto estamos sujetos los que profesamosla
estrecha orden de la caballería. Sube, amigo, y guía, que yo te seguiréal paso que quisieres.
Hízolo así Sancho, y encaminóse hacia donde le pareció que podía hallaracogimiento, sin salir
del camino real, que por allí iba muy seguido.Yéndose, pues, poco a poco, porque el dolor de las
quijadas de don Quijoteno le dejaba sosegar ni atender a darse priesa, quiso Sancho entretenelle
ydivertille diciéndole alguna cosa; y, entre otras que le dijo, fue lo quese dirá en el siguiente
capítulo.
Capítulo XIX. De las discretas razones que Sancho pasaba con su amo, y dela
aventura que le sucedió con un cuerpo muerto, con otros
acontecimientosfamosos
— Paréceme, señor mío, que todas estas desventuras que estos días nos hansucedido, sin duda
alguna han sido pena del pecado cometido por vuestramerced contra la orden de su caballería, no
habiendo cumplido el juramentoque hizo de no comer pan a manteles ni con la reina folgar, con
todoaquello que a esto se sigue y vuestra merced juró de cumplir, hasta quitaraquel almete de
Malandrino, o como se llama el moro, que no me acuerdobien.
— Tienes mucha razón, Sancho —dijo don Quijote—; mas, para decirte verdad,ello se me había
pasado de la memoria; y también puedes tener por ciertoque por la culpa de no habérmelo tú
acordado en tiempo te sucedió aquellode la manta; pero yo haré la enmienda, que modos hay de
composición en laorden de la caballería para todo.
— Pues, ¿juré yo algo, por dicha? —respondió Sancho.
— No importa que no hayas jurado —dijo don Quijote—: basta que yo entiendoque de
participantes no estás muy seguro, y, por sí o por no, no será maloproveernos de remedio.
— Pues si ello es así —dijo Sancho—, mire vuestra merced no se le torne aolvidar esto, como lo
del juramento; quizá les volverá la gana a lasfantasmas de solazarse otra vez conmigo, y aun con
vuestra merced si le ventan pertinaz.
En estas y otras pláticas les tomó la noche en mitad del camino, sin tenerni descubrir donde
aquella noche se recogiesen; y lo que no había de buenoen ello era que perecían de hambre; que,
con la falta de las alforjas, lesfaltó toda la despensa y matalotaje. Y, para acabar de confirmar
estadesgracia, les sucedió una aventura que, sin artificio alguno,verdaderamente lo parecía. Y fue
 
Remove