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Don Quijote

menos, del mismo Dios: Ego autemdico vobis: diligite inimicos vestros. Si tratáredes de malos
pensamientos,acudid con el Evangelio: De corde exeunt cogitationes malae. Si de lainstabilidad
de los amigos, ahí está Catón, que os dará su dístico:
Donec
eris
felix,
multos
numerabis
amicos,
tempora si fuerint nubila, solus eris.
Y con estos latinicos y otros tales os tendrán siquiera por gramático, queel serlo no es de poca
honra y provecho el día de hoy.
»En lo que toca el poner anotaciones al fin del libro, seguramente lopodéis hacer desta manera: si
nombráis algún gigante en vuestro libro,hacelde que sea el gigante Golías, y con sólo esto, que
os costará casinada, tenéis una grande anotación, pues podéis poner: El gigante Golías, oGoliat,
fue un filisteo a quien el pastor David mató de una gran pedrada enel valle de Terebinto, según
se cuenta en el Libro de los Reyes, en elcapítulo que vos halláredes que se escribe. Tras esto,
para mostraroshombre erudito en letras humanas y cosmógrafo, haced de modo como envuestra
historia se nombre el río Tajo, y veréisos luego con otra famosaanotación, poniendo: El río Tajo
fue así dicho por un rey de las Españas;tiene su nacimiento en tal lugar y muere en el mar
océano, besando losmuros de la famosa ciudad de Lisboa; y es opinión que tiene las arenas
deoro, etc. Si tratáredes de ladrones, yo os diré la historia de Caco, que lasé de coro; si de
mujeres rameras, ahí está el obispo de Mondoñedo, que osprestará a Lamia, Laida y Flora, cuya
anotación os dará gran crédito; si decrueles, Ovidio os entregará a Medea; si de encantadores y
hechiceras,Homero tiene a Calipso, y Virgilio a Circe; si de capitanes valerosos, elmesmo Julio
César os prestará a sí mismo en sus Comentarios, y Plutarco osdará mil Alejandros. Si tratáredes
de amores, con dos onzas que sepáis dela lengua toscana, toparéis con León Hebreo, que os
hincha las medidas. Ysi no queréis andaros por tierras extrañas, en vuestra casa tenéis aFonseca,
Del amor de Dios, donde se cifra todo lo que vos y el másingenioso acertare a desear en tal
materia. En resolución, no hay más sinoque vos procuréis nombrar estos nombres, o tocar estas
historias en lavuestra, que aquí he dicho, y dejadme a mí el cargo de poner lasanotaciones y
acotaciones; que yo os voto a tal de llenaros las márgenes yde gastar cuatro pliegos en el fin del
libro.
»Vengamos ahora a la citación de los autores que los otros libros tienen,que en el vuestro os
faltan. El remedio que esto tiene es muy fácil, porqueno habéis de hacer otra cosa que buscar un
libro que los acote todos, desdela A hasta la Z, como vos decís. Pues ese mismo abecedario
pondréis vos envuestro libro; que, puesto que a la clara se vea la mentira, por la pocanecesidad
que vos teníades de aprovecharos dellos, no importa nada; y quizáalguno habrá tan simple, que
crea que de todos os habéis aprovechado en lasimple y sencilla historia vuestra; y, cuando no
sirva de otra cosa, por lomenos servirá aquel largo catálogo de autores a dar de improviso
autoridadal libro. Y más, que no habrá quien se ponga a averiguar si los seguistes ono los
seguistes, no yéndole nada en ello. Cuanto más que, si bien caigo enla cuenta, este vuestro libro
no tiene necesidad de ninguna cosa deaquellas que vos decís que le falta, porque todo él es una
invectiva contralos libros de caballerías, de quien nunca se acordó Aristóteles, ni dijonada San
Basilio, ni alcanzó Cicerón; ni caen debajo de la cuenta de susfabulosos disparates las
puntualidades de la verdad, ni las observacionesde la astrología; ni le son de importancia las
medidas geométricas, ni laconfutación de los argumentos de quien se sirve la retórica; ni tiene
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