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Diario de un Reconocimiento de la Guardia y Fortines

Los encargados de esta comision adoptaron el método que habian empleadoen la demarcacion de
límites, sugetando la parte gráfica y descriptivadel terreno á las observaciones astronómicas. De
este modo determinaronmuchos puntos, en que se apoyaron despues los trabajos geodésicos
deesta provincia. ¿Y qué otra cosa puede hacerse mientras no se logremedir una base, y envolver
el terreno en un véseau de triángulos?
Asara era demasiado ilustrado para desconocer que la mejor defensa de unpaís es la que estriba
en su poblacion, y por lo mismo insiste en lanecesidad de fomentarla. Su opinion era que se
preferieran las colóniasmilitares, á que debian servir de plantel los cuerpos de blandengues.
En la enumeracion de los abusos que prevalecian entonces, cita como unhecho muy obvio la
enagenacion que hacia el Estado de 30 á 40 leguascuadradas por ochenta pesos:[3] y Viana
agrega, en un papel que por suanalogia hemos agregado al diario de Azara, que solo á la familia
de losEzeisa se les agració con noventa y seis leguas de superficie![4]
Entretanto ninguno de estos feudatarios hacia el menor esfuerzo paraponer la provincia al abrigo
de las incursiones de los salvages, á lasque mas bien favorecian estas grandes extensiones de
terreno, que sequedaban baldias por la incuria de sus poseedores. El desprecio con quese
miraban antes las propiedades rurales, y el empeño que se tuvodespues en monopolizarlas,
contribuyeron igualmente á mantener laprovincia en el mayor abatimiento.[Pg iv]
Hasta el año de 1740, no solo la campaña, sino la misma ciudad de BuenosAires estuvo á merced
de los indios. Los Gobernadores Ortiz de Rosas, yAndonaegui fueron los primeros que se
ocuparon en contenerlos: pero tanmenguados eran sus medios de defensa, que continuaron las
invasiones entodo el siglo pasado, hasta que se adoptó el arbitrio de entenderse conlos caciques,
á quienes los Vireyes recibian con agasajo, y con su tragede etiqueta.
Tal era el estado de nuestras relaciones con los bárbaros, cuando sellamo a Azara; y no es
estrano que su plan se resienta de la debilidaden que se hallaba constituido el poder que lo
empleaba.
Algunos trozos de este diario aparecieron en 1822 con el título de"Noticias relativas á la parte
hidraúlica," en los números 3 y 5 delRegistro Estadístico que se empezó á publicar en Buenos
Aires; haciendoalteraciones y supresiones en el texto, y hasta silenciando el nombredel autor.
Con igual libertad se usó del informe de Azara, de donde sesacaron párrafos enteros para
redactar otro artículo,[5] que se insertóen el número 2 de la Abeja Argentina ...! Hubieramos
prescindido deapuntar estos hechos si no hubiesemos tenido que justificar el epígrafede primera
edición, con que encabezamos este documento.
Buenos-Aires, Octubre de 1837.
PEDRO DE ANGELIS.
FOOTNOTES:
[1] Pág. 37 del Diario.
[2] Ibid.
[3] Pág. 41.
 
 
 
 
 
 
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