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Curiosidades Antiguas Sevillanas (Segunda Serie)

á cuantos la usaban, sean los mahometanos,casualmente, los que sobresaliesen mucho
en vestirla y llegasen á talperfección en tejerla, que, ni los celebérrimos frigios
lesaventajaran[3].
No parece sin embargo que esta prohibición fué tan absoluta, como sededuce de las
siguientes frases: «Es probable, dice Francisco Michel,que estas telas (refiérese á las
ricas de seda) fueron destinadas á laexportación, puesto que el Corán prohibía á los
hombres el uso de laseda y ciertas sectas solamente empleaban estas telas con
otrasmezcladas.» Haremos notar, por tanto, que el Profeta permitía las sedasen los
trajes de guerra, y el lujo de los ejércitos musulmanes cuandoiban á combatir era
inusitado. Sobre el mismo campo de batalla, fuédonde los Cruzados se iniciaron en
estos famosos esplendoresorientales[4].
El mismo autor, dijo ya en otro lugar: «Durante la Edad Media, fuera deltraje y de
los paños mortuarios, las telas preciosas empleábanse tambiénpara las banderas,
enseñas, gonfalones, tapices ó colgaduras, cubiertasde libros, gualdrapas de caballos,
tiendas de campaña ó de casa, etc.Las telas en sedas y oro eran lo mismo que el
numerario, un medio decambio comercial. Los emperadores griegos pagaban en
sederías á lasiglesias de Occidente ciertos tributos anuales. En los
numerososinventarios de los tesoros de los templos, se trata del samit de Persia,de
Egipto, de Alejandría, el baudequin de Bagdad, etc.... En el saqueode Antioquia
(1098) en la toma de Constantinopla (1204) en Damieta(1219) los Cruzados
encontraron entre otras riquezas, cantidad de telas.
Los árabes fueron nuestros maestros y sus tradiciones arraigaron de talsuerte en la
Península, que hasta el primer tercio del siglo pasado, porlo que á Sevilla respecta,
pudimos envanecernos de que fuese esta ciudadfamosa entre las productoras de los
más apreciados tejidos,representados por aquellas riquísimas telas de seda y oro
llamadas porlos musulmanes marabique[5] tartari, zarzahan, ricornás, samit,ciclatón;
sirgo y otras, algunas de las cuales empleáronse en lasmortajas de San Fernando y de
su hijo el infante Don Felipe, y en lasmás estupendas, que atavían la momia del gran
arzobispo Don Rodrigo ensu sepulcro de Sta. María de Huerta; pero, aun todavía
pueden citarseotros muy peregrinos ejemplos recordando las inapreciables
enseñasmilitares sarracenas, custodiada una en las Huelgas de Burgos, defilíacion
desconocida hasta ahora, y otras dos en la catedral de Toledo,pertenecientes al Sultan
Abu-Said Otsman y á su hijo Abu-l-Hasam Aly,que acreditan la singular pericia y
exquisito gusto de sus autores, losmismos sin duda que fabricarían aquellas preciosas
estofas de honordestinadas á los principes, llamadas tiraz, de las cuales nos
diceAlmaccari que sus tejedores habitaban en Córdoba el barrio llamado «delos
bordadores»[6].
No es extraño pues que con tales maestros hubiesen alcanzado altorenombre los
telares sevillanos, y que en nuestra ciudad fueseextraordinario el número de los
destinados á la producción de las ricasy costosas telas, de las cuales,
desgraciadamente, no quedan másmemorias que las citas que á cada paso halla el
 
 
 
 
 
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