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Crónicas de Marianela

—Tienes razón, hijita. Además la tontería es tan variada como lainteligencia. Hay
tontos de muchísimas clases, como hay inteligentes demuchas maneras. Pero el tonto
es siempre más perfecto como tonto que elinteligente como inteligente. La Naturaleza,
cuando crea un inteligente,le deja siempre alguna falla, alguna tontería. En cambio,
cuando crea untonto, la Naturaleza es maestra; lo crea completo, sin pero,
perfecto,redondo. Dios te libre, hijita, de uno de éstos.
—Pues hay uno que...
—¿Te persigue? ¡No me digas! ¿Le conozco yo?
—Sí; estaba aquí anoche.
—¡Qué me dices! Cuenta, cuenta...
—Otro día. Ahora tengo que irme. Van a venir a buscarme. Ya le contaré,porque
necesito su consejo. Mamá—ya la conoce usted—en siendo rico ypersona conocida...
Pero yo no quiero ¡no quiero! Y habrá lucha. Y tieneusted que ayudarme, porque yo
no me caso con un tilingo, por mucha plataque tenga y por muy conocido que sea.
¡Eso no, eso no!...
Vinieron a buscarla y se fué. Pero quedamos en que vendrá a verme uno deestos
días y me expondrá su problema. Me ha dejado llena de curiosidad yun poco
intranquila.
LA FIESTA HÍPICA
Una tarde clarísima, luminosa, radiante; el cielo azul, altísimo,límpido, traslúcido.
La primavera ha cubierto de verde follaje ladesnuda vegetación invernal. Se oyen
entre la enramada píos de amor.Todo es vitalidad, alegría, florescencia.
La muchedumbre urbana invade el hipódromo, a presenciar la gran carreradel año.
La tribuna popular forma una masa compacta, densa, apretada,inmóvil casi por falta
de espacio para moverse, rebullendo sobre símisma. En el otro extremo, en la tribuna
del «paddock» la clase mediaofrece su nutridísimo concurso a la fiesta. En medio,
entre el vastotinglado para el pueblo y el «paddock» de los pudientes, la tribuna
delJockey, atestada igualmente de selecto público: aristocracia, altaburguesía,
«sportsmen», «clubmen», «dandys», numerosos «cipreses»,embajadores extranjeros
que han venido a presenciar la trasmisión delmando presidencial, los cuales llevarán a
sus respectivos países,tendidos a lo largo del Continente, la impresión de la brillante
vidabonaerense. De retorno en Lima, Asunción, La Paz, Río, Méjico, etc.,estos
embajadores contarán las maravillas de nuestra rápida evoluciónsocial y económica,
el refinamiento de nuestra vida, nuestros progresossorprendentes. En los círculos
sociales y políticos de sus respectivospaíses—un poco remisos al progreso, lentos en
su desarrollo, un pocoestrechos en su economía, trágicos en su política, caóticos y
 
 
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