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Crónicas de Marianela

Entretanto, terminemos estos ligeros apuntes descriptivos con unas pocaspalabras
más sobre el «tramitador». ¿Qué móviles le inducen a ejercerestas tramitaciones?
¿Son ellas desinteresadas?
Muchas veces, sí. Una pura simpatía le guía. Otras veces, el espíritudemocrático,
latente en nuestra sociedad, no obstante ciertos anhelos dediferenciación de algún
reducido grupo, lleva al «tramitador» aconvertirse en lazo entre la burguesía que se
forma rápidamente y la yaconstituída. Pero hay también «tramitadores» interesados.
Nuestro granmundo se va volviendo un poco complejo. Y existen ya
figuracionesdifíciles en el orden económico, estrecheces doradas, angustiasdomésticas
por no renunciar al brillo social, mantenido con arduosapuros y apreturas tristes,
ocultas y silenciosas. De aquí que hayaalgún «tramitador» interesado. Alguna vez el
jefe de la familiatramitada, hombre de gran poder económico, puede ayudar al
«tramitador»en sus negocios vacilantes con sus influyentes relaciones bancarias ypor
los mil medios que tiene a su alcance la sólida opulencia. Otrasveces, el «tramitador»
se convierte en heredero de las diez leguasalfalfadas por medio de un matrimonio un
tanto morganático, si valeexpresarse así, en que se unen el brillo del nombre y el más
opaco queda el campo bien alfalfado, aunque exento de gules. La vida es unaserie de
mutuos apuntalamientos, de combinación de anhelos, deasociación de aspiraciones
diversas. Unos allegan o ponen el nombre;otros la sustancia. El que tiene nombre y no
sustancia, quieresustancia. El que tiene sustancia y no nombre, quiere nombre. En
elfondo lo queremos todo: nombre y sustancia, y también amor. Elequilibrio y la
felicidad surgen de la obtención de lo complementario,de aquello que nos falta. En
saber conseguirlo reside el secreto de lafelicidad. Y por eso no debe decirse que
existen matrimonios desiguales,ya que cada uno pone en esta sociedad divina y
humana lo que al otro lefalta, coordinándose así los deseos dispares.
En estos casos, salta a la vista que el «tramitador» se está tramitandoa sí mismo...
LOS AFEITES
Los viajeros y turistas que visitan Buenos Aires con propósito deestudiar nuestra
sociedad y nuestras costumbres suelen maravillarse delo general que es aquí la belleza
femenina. Llámales igualmente laatención la extraordinaria variedad en la hermosura.
No existe, como enEuropa, la uniformidad de tipo: rubias en el Norte, morenas en el
Sur.En los viejos pueblos europeos se ha consagrado una copiosa literatura ala
apología de estas distintas formas de belleza. Los poetas del Surdicen que Dios
concedió la mujer rubia a los pueblos del Norte paraconsolarlos de la ausencia del Sol.
Los vates del Norte, por su parte,ven el infierno en los ojos negros de las mujeres del
Sur. Pero sabidoes que la poesía es el arte de la simplicidad y de la exageración, o
dela exageración simplista, pues las pasiones, como todo fenómenoindividual, nada
tienen que ver con el color del pelo o el matiz delcutis. Y así, hay rubias muy
exaltadas y volcánicas que viven entre lasneveras y témpanos de Siberia, mientras no
 
 
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