Not a member?     Existing members login below:
Holidays Offer
 

Crónicas de Marianela

caprichoso, lo mudable, fantástico y extravagante.Sin embargo, la adopción fué
general en el mundo femenino. Ello se debea que la moda es para la mujer como una
segunda religión. Y el fanatismoen esta segunda religión se manifiesta en llevar la
moda a sus términosmás exagerados. Si se trata del miriñaque, darle más ruedo y
amplitudque nadie; si del polisón, abultarlo más que las demás; si de la faldatrabada,
convertirla en manea. Así la moda va, poco a poco, porcontagio, exagerándose, hasta
que muere por sus propios excesos. Lapsicología de estas exageraciones reside en que
no queremos pasarinadvertidas. Las mujeres nos ofendemos cuando nos miran mucho;
pero nosofendemos mucho más no mirándonos nada. Por aquí también anda el
diabloen su doble forma de coquetería y soberbia.
El tema es muy vasto y abarca otros horizontes de crítica, fuera de lacrítica al
diablo, que yo no puedo tratar por mi escasez deconocimientos y limitada penetración.
Entre estos aspectos está eleconómico. La constante variación de las modas parece
que se relacionacon la crematística o arte de negociar. El otro día, leyendo un libritode
anécdotas de Chamfort, referentes casi todas a la vida de Versalles,en los días de
mayor esplendor mundano, encontré esta frase: «El cambiode las modas es una
contribución que la industria del pobre impone a lavanidad del rico». Despréndese de
este concepto que las mutacionescalidoscópicas de la moda están movidas por el
anhelo utilitario delpobre. De aquí se deduce también que nuestros atavíos son obra de
lafantasía del proletariado de aguja, y no fruto de nuestro propioespíritu creador ni de
nuestro gusto estético. Así, pues, laresponsabilidad de los adefesios en los atavíos que
cubren a laburguesía femenina corresponde al pueblo que labora en los talleres
deconfección y al diablo que anda suelto por muestrarios y escaparates.Bueno es que
lo tengan en cuenta los filósofos que tratan el problemasocial.
He consultado con mi marido el concepto económico de Chamfort sobre lasmodas.
Mi marido, especialista, como sabéis, en la ornitología noctívagade nuestras pampas,
posee también vasta cultura en otras ramas delconocimiento humano, además de un
buen juicio y un equilibrio fuera detoda ponderación. Es una gloria estar unida a un
hombre tan inteligente.Quizá sea ministro de Agricultura en la próxima situación. Le
sobranméritos para ello. Además, debo recordar aquí, por lo que pueda influir,que
estuvo en el Parque. Bueno: pues mi marido me ha dicho que existeotro filósofo (se
me ha olvidado el nombre) que retruca a Chamfort,diciendo que «las modas son el
medio de que se vale el rico paraalimentar al pobre». El concepto es diametralmente
opuesto, y yo no sécuál de los dos será el exacto. Mi marido, que es algo burlón,
unironista, un poco dado al titeo filosófico, que es la sal de lareflexión, dice que da lo
mismo que tenga razón Chamfort o el otro, oninguno de los dos. Y añade el muy tuno
que la cuestión «fundamental» esque yo esté linda, sea cual fuere la filosofía de la
moda...
LOS «TRAMITADORES»
 
 
Remove