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Gatsby
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EL MENSAJE
DEL
PRESIDENTE MC-KINLEY
No podemos resistir al deseo de escribir dos palabras acerca delMensaje anual leido en ambas
Cámaras del Congreso el dia 5Diciembre último, en la parte que á Filipinasconcierne. Estamos
convencidos de que todo esfuerzo que tiendaà interpretar sinceramente los sentimientos del
pueblofilipino, para la mas acertada solucion del problema, constituye unservicio no solo á
Filipinas sino tambien à losEstados Unidos de América.
Pero no olvidaremos nuestra situacion especial: no abusaremos deuna libertad debida à la
generosidad de nuestros enemigospolíticos. Hablaremos, no como un mal llamado
insurrecto,sino como un americanista que no ha dejado de ser filipino;hablaremos como un
hombre racional que atiende, no solo álas conveniencias del cuerpo, sino tambien á las
delespíritu; nos haremos eco fiel de la opinion publica menosdispuesta à la guerra, sin predicar
los ideales que hemossostenido y seguimos sosteniendo à impulsos de nuestraspropias
convicciones.
Asi no discutiremos la bondad y justicia del tratado de Paris;no demostraremos tampoco que la
compra-venta de Colonias,practicada por las naciones civilizadas como un acto lícito,es, como
continuacion al por mayor del antiguo tràfico deesclavos, contraria al derecho natural, único
fundamento yrazon suficiente de la justicia de todas las leyes humanas. Soloharemos notar que el
tratado de Paris lejos de aportar àAmérica, como algunos esperan tal vez, un inmenso
mercadopara sus productos y vasto campo de explotacion para sus Capitales,lo que ha hecho es
enlazar fuertemente con el vínculo de lasolidaridad los sonrientes destinos de América con
elporvenir precario é incierto de Filipinas. De hoy mas losamericanos tendrán no poca parte en
las alegrías,tristezas, miserias y desdichas de los filipinos.¿Sabrán los americanos apreciar con
criteriodesapasionado esta mancomunidad de suerte y sobre-llevar la pesadacarga que les toca,
con el espìritu digno de su raza y desus tradiciones, parodiando al Presidente Mc-Kinley?
El Presidente hace mencion de un manifiesto que mandòpublicar á la conclusion del Tratado de
Paris anunciandoá los filipinos que "los americanos no habìan venidoen son de invasores y
conquistadores, sino como amigos paraprotejer á los naturales en sus casas, ocupaciones
yderechos personales y religiosos." Acerca de este particularencontramos necesaria una
explicacion. ¿Se ha preguntadoalguna vez al gobierno de los E.U. si existían, no ya elsagrado del
domicilio filipino ni la libertad para el trabajo, sinocualquiera de los derechos personales y
religiosos? Debemosadvertir que nuestra casa, honor, hacienda y libertades òderechos personales
estaban, en tiempo de la dominacionespañola, á merced de las facultades discrecionales
yomnìmodas del Gobernador general español enFilipinas; y por consiguiente no existìan, como
tampocoexisten ahora. ¿Han venido para establecerles? Entoncesdebieran declararlos y
regularlos préviamente. ¿Setrata de los derechos que todo hombre tiene por naturaleza
 

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