Not a member?     Existing members login below:
Holidays Offer
 

Cádiz

Y apretando calurosamente las manos de la joven, partió con
tales modos,que todos le creíamos con el corazón despedazado y
tuvimos lástima deél.
Poco después Asunción, acompañada de su ayo, salió a la
calle, y lasanta imagen, entrando en la casa materna, volvió a su
altar.
Mis lectores creerán, juzgando a lord Gray por las palabras
arribareproducidas, que el astuto seductor partía realmente
renunciando a laempresa frustrada en la célebre noche. ¡Qué
error! Sigan leyendo un pocomás, y verán que aquella
despedida, admirable y hábil recursoestratégico empleado contra
la alucinada muchacha, sirviole depreparación para el hecho
(catástrofe podemos llamarlo) consumadoaquella misma noche,
y con el cual da fin la curiosa aventura que estoycontando.
Narraré punto por punto. Aconteció, pues, que cerca ya del
oscurecer enel siguiente día entraba yo con toda tranquilidad en
casa de doña Flora,cuando esta, Amaranta y su hija saliéronme
al encuentro con gransobresalto y alarma.
—¿No sabes lo que ocurre?—dijo doña Flora—. El bribón de
lord Gray hacargado con la santa y la limosna. La Asuncioncita
ha desaparecidoanoche de la casa.
—Pero ha sido violentamente—dijo Inés—porque D. Paco
apareció atadoal barandal de la escalera. Ella debió de resistir...
A sus gritosdespertose doña María, pero cuando salieron ya
 
Remove