En la obra de la independencia de su pais que desde los primeros añosdel presente siglo fué iniciada, por el
espíritu mismo de la época, enaquellas espléndidas regiones, el nombre de Bolívar fué conocido yaentre sus
compatriotas; y desde el momento en que se le vé aparecerafiliado á la santa causa de la libertad, por su
mérito personal eshonrado con el alto cargo de los intereses de Venezuela cerca de lospoderosos gobiernos
de las naciones europeas.
Aun cuando no se hallase adornado de otro alguno, bastarian suconstancia, su amor sin limites ni
resfriamiento por la libertad de supais; bastarian su génio infatigable para administrar y allegar
mediosde sostener la lucha con gloria, su noble desinterés, su probidad y sugrandeza de ánimo durante
los reveses de que fué víctima; bastaria, enfin, su sana intencion, su respeto hácia el descubridor del
Nuevo Mundoy 16 años de no interrumpidos servicios prestados por su patria, que alcabo habia de
ultrajarle menospreciando sus servicios y la rectitud desus sentimientos, para que nuestra pluma no
vacilase un solo punto endistinguirle con el glorioso título de
héroe
, añadido á los que elmismo pueblo venezolano, y á nombre de él sus representantes, le dieron,sin duda
con justicia, de
Libertador
y
Padre de la Patria
.
¿El espíritu público podia llegar á estraviarse hasta el extremo dehonrarle de una manera indebida,
precisamente en los momentos en que lasexigencias de la guerra, que siempre va acompañada del desórden
y eldolor, venian á destrozar los intereses, el bienestar y aun el corazonde los mismos que asi le aclamaban?
Esta y otras consideraciones nomenos poderosos nos han dado valor para acometer la empresa de ofrecerel
retrato del célebre guerrero americano; pero como el mejor medioindudablemente es el de pedir prestados
los colores á losacontecimientos mismos en que figuró desde su juventud, ofrecemos unbosquejo de los
mas principales en la larga lucha que los Sud-americanossostuvieron para conquistar su independencia.
Si nuestro pincel no ha sido empleado con acierto, no se culpe jamás ánuestro buen deseo.
EL AUTOR.
CAPITULO PRIMERO
Introduccion.—Causas que influyeron en la sublevacion de la América delSud.—Llegada de unos
confinados á presidio.—Primeros movimientosrevolucionarios de Venezuela.—Picton.—Publicidad de los
futurosacontecimientos.—Carbonell y Rico.—Medidas represivas.—Expatriacionesy encarcelamientos.—
Vasconcelos.—Actos con que se inauguraba en elmando.—Sus efectos.—Gestiones patrióticas.—
Miranda.—Bolívar, sujuventud, su regreso á Europa.
Entre las nobles y dignas figuras que en el glorioso cuadro de laindependencia se destacan
majestuosamente durante la revolucion quedió la libertad á las antiguas colonias españolas de la América
Centraly de la América del Sud, la del esforzado caraqueño Simon Bolívar seencuentra en primera línea al
lado de las de Miranda, San Martin y Sucre,orlada de inmortal auréola.
El ejemplo de los Estados-Unidos del Norte influyó de una maneraextraordinaria en el porvenir de los
pueblos Sud-americanos, que desdemuy atrás venian experimentando la tiránica opresion de los
vireyesespañoles, y el eco del santo grito de emancipacion dado por Washingtonen las márgenes del
Potomac, poderoso á despertar el entusiasmo patrio,resonó en las del Magdalena, el Orinoco y el Plata,
conmoviendo tambienel corazon de los Andes.
Corria el año 1796, cuando en el puerto de la Guaira, remitidos desdeEspaña, desembarcaron Manuel
Cortés Campomanes, José Laz, SebastianAndrés y Juan Bautista Picornell con destino á los presidios de
América,como cabezas de cierta conspiracion, cuyo fin era dar á la monarquiaespañola una forma
democrática despues de derribar el trono de CárlosIV, rey incapaz de alcanzarse por sus actos el buen
nombre con que suantecesor habla bajado al sepulcro.
Iniciados estos hombres, como la mayor parte de los españoles ilustradosde su tiempo, en las doctrinas
propaladas por la revolucion francesa, seanunciaron desde luego con el carácter de mártires de la
causarepublicana, dando pábulo por medio de sus sencillos y fácilesprincipios políticos al entusiasmo
liberal que habia principiado ágerminarse en el ánimo fogoso de la juventud.
Conspirábase ya en favor de las nuevas ideas, cuando Sir Tomás Picton,gobernador inglés de la isla de la
Trinidad, recibió un despacho en elcual su gobierno le encargaba favoreciese la causa de la