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Bajo las Ramas del Muérdago

visitado pero certeramente mis ojos en su hechizo han visto entre lágrimas y risas; y
hay también en ellos los campos mórficos de los antiguos poetas y el sentir recién
parido de una nueva inspiración resonante.
En el trance de hacerme poeta dejé la estereotipia de mi persona y me fundí en
realidades multidimensionales que al principio me eran tan ajenas como una sala
oscura que poco a poco se va iluminando con la función cinematográfica; y después se
hicieron familiares a medida que en el tiempo mi mente su nueva trama lograba
comprender. Entonces los sueños más despiertos de mi vida se proyectaron en la
quietud de mi estado ideal y urgido emprendí la honrosa tarea de traducir en teoremas
literarios la fugaz tonada inédita que suena para toda la audiencia tras el telón de lo
prohibido.
El presente no es el constructo de una visión íntima de mis campañas existenciales, ni
una composición autobiográfica que tenga como objetivo alimentar las engrosadas
estanterías de bibliotecas y coleccionistas literarios; sino una propuesta con un
carácter definido que parte muchas veces de lo social, cotidiano, emocional, y
sentimental. No es uno de sus objetivos específicos, develar la visión terrena de una
criatura experimental con necesidad de popularidad, antes bien, se saciaría su
ambición si tan solo fuese percibido en el recorrido, como una recopilación de
esquemas colectivos afines a la realidad y a la imaginación de por lo menos un hombre
o una mujer que ame con desesperación el elixir inagotable del verso genuino.
El muérdago evoca la confrontación marginal de la ficción y la realidad, y crece justo
en el exiguo lindero que las distingue pero no las separa, con tal fin lo escogí
intuitivamente para rotular el producto de una historia que no da cuenta de temas sino
de hechos, y no sabe de escenas sino de actores que no pudieron escapar de su pública
realidad. “Debajo de las ramas del muérdago” aun quedan mil historias que yo no
pude contar, pero con las que escribo en este libro me alcanza para insinuar el destino
final y bienaventurado de aquella persona que sirviéndose de su inconsciencia soñó
alguna vez que sentía, que quería, que debía y que podía.
El artificio de la palabra sembrada en tierra fértil conserva el tesoro de su propio
potencial y significancia, en la esperanza de un país mejor y un continente en progreso;
en él, trabajar esparciendo semillas es trabajo de visionarios al tiempo de sembrar
propuestas capaces de engendrar un cambio. Al germinar las semillas hay tantos
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