Try it FREE or V.I.P. Sign-up Now. It's Quick and Easy!

Free-Ebooks.net is the internet's #1 online source for free ebook downloads, resources and authors
—Temo una cosa....
—¿Cuál? ¿No servir para el caso?
—Sí... ¡qué entiendo yo de cosas de campo!
—Aprenderás, muchacho. No seas tímido, porque nunca harás letra.Estarás allí muy contento.
Fernández es persona muy fina. Trata muy biena sus empleados. Y aunque así no fuera, estás
obligado a no perder laoportunidad.... ¡Adiós, muchacho! Tengo por ahí un enfermo de
sumagravedad, un ranchero, que va que vuela para el otro mundo.
Tendióme la mano, y agregó:
—Nada digas a Castro Pérez de eso del empleo en Santa Clara. ¿Eh? Yaestás advertido.
¡Chitón! No te apenes al ver a tu tía. ¡Eso no es nada!
La enferma estaba tranquila, el acceso había pasado. Sin embargo, lanoche fué penosa.
Angelina y mi tía se la pasaron en claro. Desde micuarto las oía yo que iban y venían.
Entonces comprendí toda la abnegación de la doncella. Cuidaba a laanciana dulce y
cariñosamente, con afecto de hija. Fina y bondadosa contodos, con ella extremaba sus
delicadezas. La mimaba; todos sus deseoseran mandatos para Angelina, y sufría resignada
desagrados yreprensiones, el mal humor caprichoso de los enfermos, que de nadaestán
contentos, y que se impacientan sin motivo.
—Esta niña—me conversaba tía Pepa—es un ángel; creo que por eso lepusieron Angelina. No
tiene sueño tranquilo; cada noche se levanta dos otres veces para ver a Carmen y darle el
alimento y la medicina. A mí nome gusta eso, porque no tiene obligación de velar a tu tía. Eso
me tocaa mí. Ya se lo he dicho; pero ella no dejaría, por nada de este mundo,que me levantara yo
a deshora. El otro día, como le dijera que iba yo avelar a Carmen, me contestó un poco mohina,
como impaciente y molesta:«No, señora. ¡Si yo lo hago con mucho gusto! Usted ya no está para
eso.De día tiene usted mucho que trabajar. No, no; el día que yo no quierahacerlo, no lo hago».
Mira, Rorró: yo creo que Angelina ha de parar enhermana de la Caridad. Un día que hablábamos
de eso salió diciéndome:«Sí, señora, ¿por qué no?» Y es muy capaz de ser un modelo de
hermanasde la Caridad; lo mismo para enseñar a los niños, que para cuidar a losenfermos. El
señor Cura dijo el otro día, en casa de don Román, que nohay en las Conferencias de San
Vicente otra socia como Angelina. Ahoraes secretaria de la conferencia de la Parroquia, y todos
están muycontentos. No sé si Angelina habrá nacido para ser casada, pero, laverdad, Rorró, si te
casaras con Angelina a mí me daría mucho gusto,mucho, mucho; sí, porque la quiero tanto como
a tí, como ella se lomerece; porque así todo quedaría en casa; porque a esa niña la miro
comoalgo nuestro, como persona de la familia.
XXI
 

READ THIS BOOK AS

* For VIP Members Only. To access these formats usable with Kindle, Sony Reader, iPad and other readers, please upgrade


Do you like this book? yes no
LIKES (0)
DISLIKES (0)


Free-eBooks.net, Paradise Publishers Inc.