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Amistad Funesta -Novela

de los rasgos prominentesdel mismo; en la tercera, de su obra. Digo que no pueden ser
iguales,porque acaso algo pueda decirse más extensamente, con un relativo airede novedad de la
segunda y de la tercera; de la primera, imposible.Hacer aquí un resumen de su existencia, de
todos conocida, sería hacerperder tiempo a los señores que me escuchan. Su infancia; su
juventud,pobre y agitada, mucho más que su infancia; su amor al estudio; lasdeficiencias de sus
medios económicos; la consagración de toda su vidaal logro de un ideal; su paso por España, sus
pasos en Cuba, suresidencia en las repúblicas de la América latina, su residencia en losEstados
Unidos; son cosas de todos conocidas. Su participación en elmovimiento revolucionario, su
agitación en las emigraciones cubanas, surecorrido por todos los países en los cuales creyó que
podía encontrarun eco simpático al pensamiento revolucionario y su dedicación absolutay
definitiva a dar cuerpo a ese pensamiento y a su ensueño, ¿qué sonsino una cosa que está en la
memoria y en el corazón de todos nosotros yque no necesita ser repetida, que no debe ser
repetida, porque larepetición no sería ciertamente excusable, sería incuestionablementevana y
presuntuosa?
No hablemos, por consiguiente, de su vida. De ella, lo que parecedestacarse de una manera
marcada, es esto sobre lo cual necesariamentehabré de volver, porque fue rasgo típico de su
temperamento. Fue unavida dirigida, como la aguja magnética, hacia una sola dirección; ytodas
las vicisitudes y agitaciones de aquella existencia, realmentetormentosa, vinieron al cabo a
culminar en un mismo punto y en elsentido de una sola vía, por la que se encaminaron en
definitiva suspasos. Donde quiera que encontró cualquier oficio por el cual trató delibrar su
subsistencia, la adopción de ese oficio no tuvo más objetosino el de lograr que fuera posible ir
viviendo, para que al par que suvida se prolongara, se realizase la obra que se había impuesto. La
tareaque desde sus tiempos de muy joven concibió en su espíritu, despertó enel mismo el
propósito de consagrarse a ella, y de hecho, posteriormente,su vida fue, en cuanto a esa tarea,
una definitiva consagración.Naturalmente, en un hombre obsedido por esa misión, que debió
creer queprovidencialmente le estaba impuesta, y luego veremos por qué lo digo,no era posible
que se produjera un rumbo normal, tranquilo y constanteen la existencia. Dado el hecho de
imponerse a sí mismo semejantemisión, todo lo que no fuera el cumplimiento de ella, tenía que
seraccesorio para él y accidental. Era preciso vivir; no tenía fortuna yera preciso buscar el pan de
todos los días. Un hombre de inteligenciasuficiente para haber abrazado cualquiera de esas
profesiones, que si nofrancamente lucrativas, permiten por lo menos vivir con comodidad, no
sepodía ocupar de ninguna de ellas. Teniendo título de Abogado, no le fuedable ejercer la
profesión. Para ello hubiera tenido que radicar en unmismo punto, que vivir en Cuba, y en Cuba
española, que someterse a lamirada recelosa de la policía española, que prescindir de todo lo que
élentendía que constituía su destino. Era preciso que librara lasubsistencia con oficios que le
permitieran al propio tiempo viajar,moverse de acá para allá, preparar el movimiento
revolucionario endefinitiva. Y tan es así, que una especie de visión, de destinoprovidencial le
animaba, que contra el parecer de la inmensa mayoría desus conciudadanos, contra el parecer
casi unánime de ellos, entendió queestaban maduros los tiempos, cuando todo el mundo pensaba
que sutentativa habría de abortar como extraña aventura de dementes.
A veces sucede esto, y ha sucedido en muchas ocasiones en la historia dela humanidad: no son
precisamente los hombres de mayor reposo en elcarácter y más serena cultura mental los que han
decidido a lasmultitudes a obrar, los que han lanzado a los pueblos por el camino desu destino
verdadero. Para eso se ha necesitado casi siempre unaobsesión pasional y la impulsión que
naturalmente se produce en virtudde ella; comunicar a las multitudes el fuego que a nosotros
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