Not a member?     Existing members login below:
Holidays Offer
 

Amaury

Hubieron, pues, de separarse por fuerza, no sin hacerse las más
tiernaspromesas para el día siguiente.
Al volver Amaury a casa, se conceptuaba el más dichoso de
los mortales.Había pasado un día de felicidad completa, de esos
que hacen época en laexistencia de un hombre; uno de esos días
que no son oscurecidos por lamás ligera nube, y en que todos los
accidentes de la vida ordinariaconfúndense de un modo
armónico lo mismo que los detalles de unmagnífico paisaje se
confunden con el cielo.
Ni una leve ondulación había turbado la tranquila superficie
del lago deaquel día, ni una sombra había venido a oscuraecer
los perdurablesrecuerdos que debía dejar en su memoria.
Leoville entró en su casa, casi asustado de tanta dicha,
tratandovanamente de adivinar de dónde podría venir la primera
nube capaz deempañar el cielo radiante de su felicidad.
IX
Para Amaury la velada que acabamos de describir, tuvo su
continuación enlos deliciosos sueños que ocuparon su
imaginación aquella noche.
Así, por la mañana despertó en la mejor disposición de ánimo
pararecibir a su amigo Felipe, que no tardó en presentarse.
Cuando Germán entró anunciando su visita, recordó Amaury
que dos díasantes había estado Auvray a verle para pedirle un
favor y que noencontrándose dispuesto a pensar en otra cosa que
en los asuntos que aél le preocupaban, había diferido para otro
día aquella conferencia.
 
Remove