Not a member?     Existing members login below:

Amaury

seguiremos nuestro viaje. ¿Quéte parece? ¿Verdad que es un
proyectó magnífico?
»—Si, Magdalena; solamente es de sentir que comience por
unaseparación.
»—Ya te lo he dicho antes, Amaury: esa separación la exige tu
carrera yyo acato esa exigencia con la abnegación debida.
»Yo estaba cada vez más sorprendido, sin acertar a explicarme
en modoalguno una serenidad y una sensatez como aquéllas en
una niña tan mimaday caprichosa como Magdalena; pero ni
interrogándola ni pidiéndole todasuerte de explicaciones, pude
lograr esclarecer el misterio. Ella merepitió sin cesar que por
propia voluntad se sacrificaba para complaceral ministro,
merced al cual lograría yo ascensos en mi carrera.
»¿No le causa a usted todo esto tanta extrañeza como a mí,
queridaAntoñita? A causa de ello he estado pensativo todo el
día. ¡Yo nohubiera osado hablar a Magdalena de ese viaje y ella
se me anticipa,salvando todo obstáculo y allanando toda
dificultad!
»¡Oh! ¡Qué razón tienen los que dicen que el corazón de la
mujer es unarcano!
»Ayer pasamos todo el día ideando proyectos y trazando
planes. Magdalenarecobra poco a poco el buen humor a medida
que su salud y sus fuerzas serestablecen.
»Su padre se mira en ella. Ya he visto dibujarse en sus labios
algunassonrisas que han ensanchado mi corazón henchiéndole
de gozo.»
XXIII
 
Remove