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Algo de Todo

El concepto que forman del Universo es muy distinto del que formamosnosotros. Y
no porque su razón no concuerde con la nuestra, sino porqueson otros los datos de sus
sentidos. No llegan con la vista al sol, ni ala luna, ni a las estrellas, por donde los
torrentes de luz ardorosa quelanza sobre ellos el primero, y la luz tibia y plateada en
que los bañala luna, proceden para ellos de un manantial oculto. Así es que formanmil
hipótesis para explicarlo. Claro está que hay largos períodoshistóricos de una luz, y
largos períodos históricos de otra.
En su mundo hay seres animados, de proporciones tan gigantescas, quenosotros ni
siquiera las concebimos. Una avispa para ellos es más que loque sería para nosotros el
Nevado de Sorata, si arrancándose él mismo decuajo, animándose y echando alas, se
pusiese a volar y se nos mostrasepor el aire. Por fortuna, la excesiva pequeñez de los
silfos y suagilidad portentosa los salvan de tales monstruos.
Claro está que lo infinito es siempre lo infinito, así en la mente de unsilfo como en
la mente de un hombre. En este punto, si nos contraemos ala especulación racional,
nuestros conceptos son iguales; pero encontar, en extenderse a mayor número, en
notar mayor cantidad, lossilfos nos ganan; penetran con sus sentidos, y ven y perciben
abismos deextensión, de tiempo, de volumen y de duraciones en lo
infinitamentepequeño, por donde lo mediano, lo mezquino para nosotros, su universo
deun kilómetro cúbico, es más ingente para ellos que toda la inmensidad delos cielos
para nosotros. Y no dejan por eso de poner más allá de suuniverso lo infinito
inexplorado.
Andan todos ellos muy soberbios con su cultura y con sus progresos, quejuzgan sin
límites. Así como cuentan ya un pasado larguísimo, esperan unporvenir más largo
aún. Y es lo cierto que no se equivocan. Ellosnacieron con esta última primavera y
acabarán al fin del próximo otoño.Ahora, que es verano, están en todo el auge de su
grandeza. Lo mismo nossucede a nosotros.
¿Quién sabe si habrá seres, en comparación de los cuales seamos nosotroslo que
para nosotros son mis silfos? Y si alguno de estos seres llega aaveriguar que
existimos, como yo he llegado a averiguar que existensilfos tales, ¿no se reirá, o nos
compadecerá, al ver que esperamos aúntan largo porvenir? Los millones de años que
llevamos de vida y los queesperamos vivir aún, serán para él una primavera. Acaso,
cuando vuelvaél de veranear o de bañarse en algunos baños de su mundo, encuentre
yael nuestro desolado y hecho ruinas, y extinguida, nuestra efímera raza.Pero no
tendrá razón. Lo importante es la inteligencia, la cual no semide por varas, ni por
kilómetros, ni por diámetros terrestres. Suactividad, cuando es fecunda, puede
condensar en un minuto más hechos,más ideas, más creaciones, más gloria y más
infierno, que otrainteligencia reacia, perezosa y torpe, durante siglos de siglos.
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