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Algo de Todo

Euforion se lanza en el aire y cae despeñado, cual nuevo Ícaro. Goethecelebra en
Euforion a Lord Byron, y lamenta su muerte. Es un episodio deextraordinaria belleza.
Euforion, además, es símbolo de la poesíamoderna, nacida de la antigua belleza
clásica y de la ciencia reflexivade nuestra edad.
Muerto Euforion, el lazo que une a Fausto con Elena queda deshecho.Elena vuelve
al Orco; pero antes de partir abraza a su esposo y le dejacomo prenda de amor la
túnica y el velo. Estas vestiduras no son lamisma deidad; pero son divinas y tienen la
fuerza de elevar a quien lasposee por cima de las cosas vulgares. En efecto, estas
vestidurasenvuelven a Fausto y le suben hacia las regiones etéreas.
ACTO IV.—Prosigue en él la alegoría, y en nuestro sentir es el menosdivertido de
todos. El emperador lucha con un anti-emperador, y conauxilio de Fausto y de
Mefistófeles le derrota. Fausto, que ha tratadoya de calmar su anhelo infinito con la
ciencia, con la poesía, en elseno de la Naturaleza y en el seno de la belleza ideal,
procura ahorasatisfacerle con el poder y el dominio.
ACTO V.—Todavía, ya en una extrema vejez, Fausto busca el bien supremoen la
filantropía, en hacer la felicidad de sus semejantes, en losadelantamientos sociales.
Con este empeño de adelantamientos, como elsonido de las campanas le fastidia, hace
que el diablo queme la cabañade Baucis y Filemon, emblema de la vida antigua, y
queme además laermita, que estaba al lado y donde sonaban las campanas; esto es,
acabacon la religión, en nombre de lo cómodo y progresivo.
A pesar de su poderío, comodidad y bienestar, si bien Fausto impide queentren a
visitarle en su palacio la Deuda, la Necesidad y la Miseria, noimpide que el Cuidado
entre y le aflija y le consuma.
En medio de sus proyectos benéficos de hacer la dicha de los hombres, decrear un
pueblo libre, industrioso y lleno de virtudes, Fausto muere. Laalegoría no puede ser
más clara. Fausto ha deseado, ha buscado cuantohay o puede haber de bello en la
sociedad humana, en la mente, en lafantasía, en el arte y en la Naturaleza. Sólo no ha
acertado a elevarsepor cima de todo esto, en alas de la fe, y no ha buscado jamás en
Diosel bien supremo. Pero Margarita (y aquí cesa la alegoría, y precisamenteen lo
más sobrenatural, vuelve el poema a parecer real y a ser por lotanto más poético);
pero Margarita, repetimos, que se ha salvado, haintercedido por Fausto cerca de la
Virgen Santísima, y Fausto se salva,a pesar del pacto con Mefistófeles, el cual queda
burlado, aunque no muydesesperado, a la verdad. Mefistófeles era un diablo de buen
humor, ysus bufonerías y chistes duran hasta lo último. Los ángeles tan bonitosque
vienen volando para llevarse el alma de Fausto, le hacen muchísimagracia, y, si bien
el pícaro no se siente inflamado de amor espiritual,lo que es profana y lascivamente,
les echa mil piropos y les dice susmás atrevidos pensamientos y sentimientos. El acto,
no bien desapareceMefistófeles, termina con una escena mística, en una Tebaida
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