—Me parece bien pensado, hijo; muy bien pensado... eso es.
—Y si resulta que no ha habido portazo para él, démonos
usted y yo pormuertos en Peleches.
—XXII—
Un incidente grave
N buen grado de tensión estaban las impaciencias de
Leto para dejadasasí hasta el día siguiente, sin el riesgo de un
estallido! En cuantoentró en la botica le dijo a su padre:
—Me voy a buscar a don Claudio.
Y se fue. Le buscó en el Casino: no estaba allí. En su casa:
tampoco.Anduvo por los sitios en que solía vérsele paseando
algunas veces: ni lamenor huella de él.
—Pues está en Peleches sin remedio—se dijo consternado—.
Mi desgraciaes indudable.



