veces, creyendo estarquejándose del bazo, resulta, para el que
oye, que lo que a usted leduele es el hígado... A mí me dejan sin
cuidado esas equivocaciones, queni siquiera me sorprenden,
porque, como lo he dicho, soy perro viejo yhace dos meses que
andamos juntos; pero no a todos les sucederá lomismo; y por lo
que pueda tronar, le aconsejo que haga de tripas corazóncuanto
antes... y sobre todo en Peleches.
Se le cambió el color oyendo esto al hijo del boticario, de
resultas deun aleteo y dos volteretas de algo que sintió en las
honduras delpecho; protestó con energía de la sencillez de su
pesadumbre, y rogó adon Claudio que se explicara con mayor
claridad, para acabar deentenderle y de desengañarle; pero el
comandante se hizo el sueco, y condos golpecitos en la espalda
y otra cordial alabanza de su valerosoarranque, dio por
terminada la entrevista, despidiéndose de Leto «hastala noche»
y recomendándole mucho que no faltara.


