muelle, con la mismaprecisión que si llevara medidas a compás
las fuerzas y la distancia.
OS pescadores que estaban trajinando en un bote
cercano al muelle,vieron la llegada del Flash y el estado en que
venía Leto; cómo salióCornias enseguida escapado hacia
Peleches; cómo el hijo de don Adrián,descompuesto y airado de
semblante, no sabía lo que se hacía, y, enocasiones, hablaba
palabras sueltas con alguien que estaba encerrado enla cámara;
cómo volvió Cornias después a todo andar, con un
granenvoltorio entre brazos y acompañado de «la Gitana de
Peleches» (asíllamaban a Catana las gentes de Villavieja); cómo
entregó Cornias a laandaluza el envoltorio, estando los dos en el
yacht; cómo la andaluzay el envoltorio pasaron a la cámara;
cómo Cornias tornó a subir almuelle y tomó a escape el camino
de la villa; cómo no tardó un cuarto dehora en volver, con otro
lío que puso en manos de Leto; cómo al cabo deotro cuarto de
hora y salieron de la cámara la señorita de Peleches,
muyelegante, y Catana con otro envoltorio que goteaba; cómo,
después dedarse la mano la señorita y Leto, muy
afectuosamente, y de cambiaralgunas palabras, Cornias cogió el



